
Hay personas que piensan que no están destinados a vivir una vida con propósito. Y esa creencia les mantiene en la línea de la mediocridad.
Quiero sembrar esto en tu corazón, “la percepción personal que tengas de ti mismo te ayudará o te impedirá avanzar en la vida hacia el cumplimiento del propósito”.
Te pregunto, ¿Cómo te ves a ti mismo?, te ves ¿Cómo una persona con valor, que fue creada por Dios para tener éxito?, o te ves ¿Cómo una persona que vive atada al fracaso del pasado, que se limitó por ese apodo de la infancia, o que está estancada porque pasan los días y no progresa?
Podemos decir que el éxito es una combinación de fe, esfuerzo concentrado y tiempo. Cuanta más fe y mayor esfuerzo concentrado tengas, mejor usarás el tiempo.
Cuanto más crea que Dios te creo con capacidades para triunfar y ser una persona de propósito, más tiempo útil usaras para avanzar hacia el cumplimiento del propósito.
Recibe y aplica el consejo del versículo que hoy te presento, tomado de la segunda carta de Pedro, capitulo uno, verso cinco, el cual dicho en mis propias palabras sería: “Ya tienes las promesas de Dios, esfuérzate ahora por mejorar tu vida: ten fe, súmale a la fe carácter; que este carácter sea algo admirable por los valores; y finalmente, súmale conocimiento y preparación”
Sal de la mediocridad; aumenta tu fe, trabaja siendo una persona esforzada y permite que el Señor transforme tu vida para ser un hombre o una mujer que encuentra y vive acorde con el propósito dado por tu Creador.
Oremos: “Señor, gracias por la revelación de que me creaste con propósito; creo que si tú lo dices es así; renuncio a todo espíritu de conformismo, quiero ser lleno de tu poder y tu gracia para hacer tu voluntad, lo creo y declaro en el Nombre de Jesús, Amen”
Versículo: “Como ya tienen esas promesas, esfuércense ahora por mejorar su vida así: a la fe, añádanle un carácter digno de admiración; al carácter digno de admiración, añádanle conocimiento”. 2 Pedro 1:5 (PDT)
Buen Dia
Juan C Quintero
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