PúlpitoEvangélico – EL DIOS QUE NO ABANDONA

EL DIOS QUE NO ABANDONA

Pastor Jorge L. Cintrón

Introducción

 

Alzaré mis ojos a los montes;

¿De dónde vendrá mi socorro?

 

2 Mi socorro viene de Jehová,

Que hizo los cielos y la tierra.

 

3 No dará tu pie al resbaladero,

Ni se dormirá el que te guarda.

 

4 He aquí, no se adormecerá ni dormirá

El que guarda a Israel.

 

5 Jehová es tu guardador;

Jehová es tu sombra a tu mano derecha.

 

6 El sol no te fatigará de día,

Ni la luna de noche.

 

7 Jehová te guardará de todo mal;

El guardará tu alma.

 

8 Jehová guardará tu salida y tu entrada

Desde ahora y para siempre.

 

Salmo 121

 

El Salmo 121 es una salmo muy amado por los creyentes. Al leer este salmo en esta ocasión viene a mi mente la siguiente expresión: El Dios que nunca abandona.

 

A través de La Biblia encontramos historias que nos demuestran que Jehová es el Dios que nunca abandona

 

Agar, la sierva egipcia que Sara le dio a Abraham por mujer, luego del nacimiento de Isaac fue echada de su casa con su hijo Ismael. Agar se fue en dirección al desierto de Beerseba y allí se perdió. Cuando se le acabó el agua, acostó al niño bajo un arbusto. Como no quería verlo morir, se apartó de él y fue a sentarse, no muy lejos de allí. Mientras estaba sentada, se echó a llorar. Dios oyó los gritos del niño, y llamó a Agar desde el cielo y le dijo: «¿Qué te pasa, Agar? No tengas miedo, ya escuché los gritos del niño. Anda, levántalo y tómalo de la mano. No morirá, pues sus descendientes llegarán a ser una gran nación». En ese momento Dios permitió que Agar viera un pozo de agua. Ella corrió a llenar la bolsa, y le dio de beber al niño. El Dios que nunca abandona.

 

Al salir en ruta para la tierra prometida Israel se encontró atrapado entre el Mar Rojo y el ejército de faraón ante el clamor de Moisés El Dios que nunca abandona le dijo: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen. Y tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, y entren los hijos de Israel por en medio del mar, en seco.

 

Elías, después que derrotó a los profetas de Baal en el Monte Carmelo fue amenazado por Jezabel. Viendo, el peligro  se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un árbol y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres. El Dios que nunca abandona envió un ángel que le trajo de comer. Después el ángel se le volvió a aparecer y le dijo: Levántate, come, porque largo camino te resta. Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios. En el Monte Horeb el Dios que nunca abandona se le apareció en un silbo apacible.

 

Después de la alimentación de los 5,000 los discípulos entraron en una barca para pasar a la otra orilla. Jesús no entró a la barca y se fue a un monte a orar. Al venir la noche, la barca estaba en medio del mar, y él solo en tierra. Y viéndoles remar con gran fatiga, porque el viento les era contrario, cerca de la cuarta vigilia de la noche vino a ellos andando sobre el mar. El Dios que nunca abandona en Jesús vino a su encuentro.

 

 El Dios que nunca abandona no desampara:

 

  1. A los angustiados como Agar
  2. A los que se siente atrapados como el pueblo de Israel
  3. A los que se encuentran tristes y deprimidos como Elías.
  4. A los que se encuentran en dificultades como los discípulos.

 

1 Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas,

Así clama por ti, oh Dios, el alma mía.

 

2 Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo;

¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?

 

3 Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche,

Mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios?

 

4 Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí;

De cómo yo fui con la multitud, y la conduje hasta la casa de Dios,

Entre voces de alegría y de alabanza del pueblo en fiesta.

 

5 ¿Por qué te abates, oh alma mía,

Y te turbas dentro de mí?

Espera en Dios; porque aún he de alabarle,

Salvación mía y Dios mío.

 

Salmo 42

 

El Salmo 121 es uno de los salmos que los judíos utilizaban cuando iban en peregrinación hacia Jerusalén para algunas de las fiestas litúrgicas. Al acercarse los peregrinos a Jerusalén el salmo presenta a uno de ellos formulándose una pregunta: “¿De dónde vendrá mi socorro?” Esa pregunta se formula ante el temor que se levanta al observar los montes que tiene que atravesar para llegar hasta Jerusalén. Esa vista no era una de dimensiones poéticas en la cual los peregrinos se podían quedar extasiados. Era una vista  que más bien podía suscitar recelos y temores. Los montes solían ser guarida de salteadores que podía abalanzarse sobre ellos. Además los caminos a través de montañas siempre eran peligrosos por la configuración misma del terreno. Un desliz fatal podía producirse fácilmente en cualquier momento. Los peligros eran muchos.

 

Así como el Salmo 121 presenta a uno de los peregrinos preguntándose: “¿De dónde vendrá mi socorro?”  y respondiéndose “Mi socorro viene de Jehová”, también lo presenta alentándose a continuar su peregrinaje a través de los montes hacia Jerusalén diciéndose así mismo:

 

“No dará tu pie al resbaladero”.

“El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche”.

“Él guardará tu alma”

 

Jehová lo guardará físicamente, Jehová lo fortalecerá y Jehová cuidará sus emociones.

 

Hay veces que el corazón nos duele y hay emociones de gran tristeza y temor que llenan nuestra alma

 

Pablo divinamente inspirado le escribió a los creyentes en Filipo: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:6-9)

 

Jesús dijo:

 

“He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20)

“En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33)

“La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.” (Juan 14:27)

 

El Dios que nunca abandona no te desampara

 

(El Dios que no abandona mensaje que será predicado el domingo 10 de enero de 2021 a las 9:30am (Transmisión a través de FACEBOOK LIVE en la página de Jorge L Cintron) y a las 11:30am en el Pabellón de Oración de la Primera Iglesia Bautista de Cayey)

 

Jorge Cintron
Jorge Cintronhttps://www.elversiculodeldia.com
Pastor en Primera Iglesia Bautista de Cayey, Puerto Rico

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