Púlpito Evangélico – SER MIEMBRO DE LA IGLESIA

SER MIEMBRO DE LA IGLESIA

Pastor, Jorge L. Cintrón

 

“Sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.” Efesios 4:15,16

 

Uno de los hechos sobresalientes del ministerio terrenal de Jesús fue la fundación de la iglesia. Jesús le preguntó en una ocasión a sus discípulos: “¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo, que tú eres Pedro,[a] y sobre esta roca[b] edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.” (Mateo 16:13–18)

 

A través de esos versos bíblicos del evangelio de Mateo se pueden hacer cuatro (4)  afirmaciones sobre la iglesia. 1) El origen de la iglesia es divino; porque es fundada por Jesús que es Dios. 2) La base en la cual se fundamenta la iglesia es una expresión de fe: Pedro dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. 3) Dios es el que revela al hombre quien es Jesús. 4) La iglesia nunca será derrotada por Satanás; porque las puertas del Hades no pueden prevalecer contra ella.

 

La palabra iglesia aparece en la versión Reina–Valera 1960 en alrededor de ciento ocho 108 versículos. diezmo es utilizada en siete (7) versículos bíblicos en el Nuevo Testamento. No debe extrañar que la palabra iglesia no aparezca en esa versión en el Antiguo Testamento porque fue Jesús quien la fundo en su ministerio terrenal el cual es presentado a partir del evangelio de Mateo.

 

Una de las imágenes que se utiliza en el Nuevo testamento para presentar a la iglesia es la del cuerpo.

 

Pablo al escribirle a la iglesia en Colosas sobre Jesús afirma: “Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia” (Colosenses 1:18)

 

A la iglesia de Éfeso le escribe: ““Sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.” (Efesios 4:15,16)

 

Y a la iglesia en Corinto le escribe: “Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos.”  (1 Corintios 12:12–14)

 

La palabra iglesia se utiliza con dos acepciones en el Nuevo Testamento.

 

La primera acepción es para designar a todas las personas que han creído y testificado que Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios viviente. La segunda acepción para designar a las personas  que han creído y testificado que Jesús es el Cristo el Hijo del Dios viviente que se reúnen específicamente en en un lugar, en un tiempo específico.

 

La primera acepción se conoce como la Iglesia Universal. La segunda acepción se conoce como la Iglesia Local.

 

El Nuevo Testamento utiliza la palabra iglesia en muchísimas más ocasiones para referirse a la Iglesia Local que a la Iglesia Universal. Es dado en el Nuevo Testamento que un creyente en Jesús como el Cristo el Hijo del Dios viviente se unía a una iglesia local.

 

El libro de los Hechos señala después del discurso de Pedro, luego que se derramo el Espíritu Santo sobre ellos: “Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones. ….. Todos los que habían creído estaban juntos” (Hechos 2:41,42,44) Ahí hace referencia a la Iglesia Cristiana de Jerusalén.

 

Hoy por hoy, el concepto de ser miembro de una iglesia, una iglesia local, se ha diluido. Esta es una de las características de esta sociedad POST–CRISTIANA, como yo la llamo, o POST–MODERNISTA, como muchos la llaman. El concepto que muchos esbozan es: “Yo creo en Jesucristo. Eso es suficiente. No tengo que ser miembro de una iglesia local. Ese concepto está equivocado. Hay que ser miembro de una iglesia local. Esa es la correcta enseñanza bíblica.

 

Es necesario que toda persona que ha recibido de Dios la revelación de que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, lo confiese públicamente.

 

Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. (Romanos 10:8–10)

 

Luego de creer, el anhelo tiene que ser el bautismo. Marcos al final de su evangelio señala: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.”. (Marcos 16:16)

 

Así uno se hace miembro de una iglesia local.

 

El miembro de una iglesia local contrae varias responsabilidades para con ella. Enumero tres.

 

La responsabilidad de asistir a las actividades de su iglesia. “Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca” (Hebreos 10:23–25)

 

La responsabilidad de sujetarse al pastor de la iglesia. “Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso”. (Hebreos 13:17)

 

La responsabilidad de sostener económicamente a su iglesia. “Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas.” (1 Corintios 16:2)

 

Jesús constituyó su iglesia. El creyente tiene que permanecer firme en la iglesia en la cual Dios lo ha colocado.

 

Mi Iglesia Ante Todo

 

Sí, mi iglesia ante todo. Hay muchas iglesias. Todas son hermanas de la mía y sus miembros también mis hermanos. Siento que debo amarlos a todos, como si fuésemos una sola familia pues así lo pide el Señor de cada uno de nosotros. Cuando oro, pido por todas las iglesias, que Dios las bendiga y las prospere y que puedan resolver los problemas a que muchas veces se enfrentan. Pido que mantengan en alto el testimonio de la fe cristiana y que proclamen el mensaje del evangelio a todos los hombres.

 

Cuando voy a dar de mi dinero, de mi talento, de mi tiempo y de todos mis haberes, debo hacerlo generosamente, sin reparar a que iglesia lo doy, pues haciéndolo así estoy contribuyendo a la obra de Dios en el mundo.

                       

Cuando voy a adorar a Dios tampoco tengo reparos de ninguna especie. Puedo hacerlo en cualquier templo o junto a cualquiera de mis hermanos. Si tu corazón es limpio, dame la mano y eso basta. Todo esos es así pero reiterar que mi iglesia es ante todo. Mi primer amor y mi primera obligación es para mí iglesia. Si, para esa iglesia donde estoy creciendo y fortaleciéndome espiritualmente. Para mi pastor que vela por mi alma y me prodiga su cuidado pastoral. Para éstos, mis  hermanos, que participan conmigo de la comunión con Dios.

 

Es mi deber atender primeramente las necesidades. De mi iglesia. Cuando mi iglesia tiene un servicio, yo no puedo dejarla e irme a otra iglesia pues ella requiere mi presencia. Yo no puedo ser candil de la demás iglesias y oscuridad en la mía.

Jorge Cintronhttps://www.elversiculodeldia.com
Pastor en Primera Iglesia Bautista de Cayey, Puerto Rico

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