Púlpito Evangélico – ¿CÓMO ACERCARSE MÁS A DIOS?

¿Cómo acercarte más a Dios?

Pastor, Jorge L. Cintrón

 

Serie: Transformados

Mensaje: 1 – Salud Espiritual

 

“También dijo: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.” Lucas 15:11-24

 

Lo nuevo para éste año en el Pabellón de Oración de la Primera Iglesia Bautista de Cayey es TRANSFORMACIÓN.

 

Estaremos viendo siete áreas claves de la vida. Siete áreas claves en las que hay que hacer cambios.

 

El versículo clave para éste énfasis de TRANSFORMACIÓN es: Romanos 12:2.

 

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”

 

La manera en que uno piensa determina la manera en que uno siente y la manera en que uno siente, determina la manera en que uno actúa. Si uno desea cambiar algo en su vida que no le agrada no debe comenzar tratando de cambiar su forma de actuar, ni siquiera debe comenzar cambiando sus sentimientos. Comienza transformando los pensamientos. Si uno actúa de forma deprimida, es porque se siente deprimido. Y si se sientes deprimido, es porque estás pensando pensamientos depresivos. La clave para la TRANSFORMACIÓN comienza no en nuestras acciones, ni en nuestro comportamiento, ni en nuestro cuerpo. No comienza con la voluntad. Comienza con los pensamientos. Si uno puede cambiar la manera en que piensa, eso va a cambiar la manera en que uno siente. Y si se cambia la manera en que se siente, eso cambiará la manera de actuar.

 

La TRANSFORMACIÓN nos cambia del vacío a la plenitud. La TRANSFORMACIÓN nos cambia de la derrota y fracaso, a la fe y a la victoria. La TRANSFORMACIÓN nos cambia de la inseguridad e inferioridad al valor y a la audacia. Nos ayuda a ser todo lo que Dios quiere que seamos. 

 

Entre más lejos uno esté de Dios, más problemas va a tener. Más juicios, más dificultades, más estrés, más cosas le van a salir mal porque no estás cooperando con su creador. No está siguiendo el plan de Dios para su vida.

 

La Biblia dice que el camino de los impíos es duro. Está lleno de espinas. Es difícil. Es un camino rocoso.

Entre más lejos uno esté de Dios en su vida más problemas va a tener. Por otro lado, mientras más uno se acerque a Dios, más su vida va a ser transformada.

 

Pablo, cuando finalmente conoció a Jesucristo cara a cara, se transformó radicalmente. Era un perseguidor religioso y paso a ser el apóstol del amor. Escribió el poema más hermoso sobre el amor jamás escrito, jamás escrito por el hombre. 

 

Isaías fue transformado de una persona deprimida a una persona valiente cuando conoció a Dios. Cuando se acercó a Dios.

 

Moisés se acercó tanto a Dios, la Biblia dice, que incluso fue transformado en su apariencia física. La gente tenía que apartar su vista de él. Casi resplandecía. Estuvo tan cerca de Dios, que recibió Su luz y en él ya no había oscuridad. Él fue físicamente transformado.

 

Todos queremos estar cerca de Dios. No obstante Isaías 53:6 señala: “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.”,

 

Tendemos a deambular como las ovejas.

 

Al comenzar el énfasis de TRANSFORMACIÓN necesitamos hablar acerca de cómo se consigue estar cerca de Dios, cómo uno puede permanecer cerca de Dios, y si se ha alejado de Dios, cómo regresar a esa  relación estrecha con Dios.

 

Tenemos una historia en la Biblia acerca de cómo volver a Dios y cómo acercarse al Padre. Es una de esas historias famosas de la Biblia. Es la historia del hijo pródigo, que a veces se llama la historia del padre amoroso porque realmente se trata más del padre que del hijo. Es una historia increíble. Narra la historia de cómo cada uno de nosotros tendemos a alejarnos de nuestro Creador, a alejarnos del Padre que nos hizo, a alejarnos del Dios que nos ama.

 

Este joven comienza diciendo: Padre; quiero que me des lo que legítimamente es mío. Él lo ve todo desde una perspectiva egocéntrica. Dame lo mío. Lo quiero ahora. Luego se va. Malgasta su dinero y su tiempo y su energía en vino, mujeres y canciones. Se confunde, se golpea y cae. Se convierte en una persona sin hogar. No puede encontrar un trabajo. Las cosas van de mal en peor. Finalmente, encuentra una granja donde lo contratan para hacer el peor trabajo en la granja – alimentar a los cerdos. Tiene tanta hambre y se pone tan desesperado, que dice, " ¡Esa comida se ve buena!" Mas nadie le daba nada. 

 

Después cae en cuenta y vuelve a sus sentidos "¡piensa!” Los sirvientes, los hombres más pobremente pagados en el empleo de mi padre, comen mejor. ¿Qué estoy haciendo?" Él sabe que no merece el amor de su padre. Él malgastó la mitad de la herencia de su padre. Todo lo que su padre había ganado en toda su vida, todo lo que había trabajado para ganarlo. Él dice, ya sé lo que voy a hacer. No voy a ir a casa a pedirle a mi padre que me acepte en la familia. Voy a ir a casa a decirle, contrátame. Prefiero ser un sirviente en tu casa, que estar aquí en un país lejano, muriéndome de hambre.

 

 A través de esta historia recibimos cuatro enseñanzas que ayudan a estar cerca de Dios.

 

Primer enseñanza; hay que llegar al punto de estar cansado de mi vida para iniciar el proceso de la TRANSFORMACIÓN.

 

No va a ver ninguna TRANSFORMACIÓN hasta que uno no se sienta insatisfecho con la forma en que está su vida. Nada sucede hasta que uno se sienta cansado.

 

La historia del joven señala que: "Derrochó todo…  se había quedado sin nada…  Estaba desesperado y comenzó a pasar hambre…  Y finalmente cayó en cuenta.” Ahí es donde comienza la TRANSFORMACIÓN.  

 

El primer paso para la TRANSFORMACIÓN, es que te sientas disgustado, descontento, que estés cansado de la manera en que estás viviendo.

 

Dios dice en Jeremías 29:13: “y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.”

 

Segunda enseñanza; tengo que admitir mi pecado para continuar el proceso de TRANSFORMACIÓN.

 

El hijo pródigo se cansó, pero después en Lucas 15:17-18, finalmente se señala que cayó en cuenta….” Nada va a suceder hasta que llegues a esta segunda etapa. La etapa de admitir tu pecado. Tienes que enfrentarte al hecho de que no has estado viviendo a la manera del Dios viviente. Has vivido a tu manera. Has estado haciendo todo a tu manera. Has estado haciéndolo a tu manera…. lo que creo que es mejor.

 

¿Qué es lo que tú debes admitir? Admitir tu pecado. “Finalmente cayó en cuenta y dijo, he pecado.” Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.

 

Isaías 59:2 señala: “Vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.”

 

¿Alguna vez has orado y te has sentido como si Dios estuviera a un millón de millas? ¿De dónde viene eso? Tus pecados te han separado de Tu Dios y Él ha escondido su rostro de ti. Si te sientes lejos de Dios, adivina quién fue el que se movió. Dios no se ha movido. Dios no se movió. Dios no se fue de vacaciones. Dios no se fue a un país extranjero. Dios siempre ha estado ahí y nunca se ha movido de allí. Él te ama incondicionalmente. Pero si te sientes lejos de Dios, tú eres el que se movió. Tú te moviste, dándole tu amor a otra cosa.

 

Cuando das tu amor a algo más que no sea a Dios, hay una palabra para eso en la Biblia. Se llama un ídolo. Un ídolo puede parecerse a tu auto. Un ídolo puede parecerse a tu trabajo. Un ídolo puede ser un vestido. Un ídolo puede ser la manera en que te ves. Todo lo que amas más que a Dios se convierte en un ídolo. El dinero puede ser un ídolo. El éxito puede ser un ídolo. Estas no son cosas malas. Mas no son merecedores del primer lugar en tu vida.

 

¿Cuál es la respuesta de Dios cuando uno admite su pecado delante de Él? ¿Dice, Sí, déjame decirte lo que estás haciendo mal?" No. Él no te lo restriega en la cara.

 

David oró esta oración después de que cometió adulterio y mató a Urías, el esposo de Betsabé. Esos eran unos pecados muy serios. Está fue la oración que él hizo

 

“Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos; para que seas reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio. (Salmo 51:1-4)

 

Esa es la oración que uno debe hacer cuando admite su pecado.

 

¿Cuál es la respuesta de Dios cuando admito y enfrento mis pecados?

 

Isaías lo señala: “Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana” (Isaías 1:18)

 

La respuesta de Dios es: “No importa lo que hayas hecho, no importa a quién se lo has hecho, Yo lo puedo quitar”.

 

Si verdaderamente desea entrar en el camino de la TRANSFORMACIÓN debes desarrollar una serie de hábitos que te ayuden en ese proceso

 

Uno de los hábitos que debes desarrollar es el de La Revisión Espiritual Regular

 

Los médicos recomiendan que las personas se hagan revisiones médicas periódicamente. Lo mismo ocurre con tu vida. Si el pecado comienza a crecer en ti, puede convertirse en un cáncer. Es mejor cortarlo de raíz

 

¿Dónde haces esa revisión espiritual? La haces examinando tus pensamientos Tienes que escudriñar cuales son tus pensamientos.

 

Estamos comenzando este proceso de TRANSFORMACIÓN,  durante esta semana debes hacer tuyo lo  que Pablo señala en 2 Corintios 5:17 “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”

 

Esa es una declaración posicional. Lo que significa es que Dios dice que eres una nueva persona. ¿Qué significa eso? Significa que ya no tienes que seguir siendo el mismo. No tienes que escuchar a esos viejos impulsos. Ahora tienes un nuevo poder en tu vida para sobrevivir. Tienes un nuevo poder, el Espíritu Santo dentro de ti.

 

La Biblia señala sobre este hábito de hacer una revisión espiritual regular que debes desarrollar durante este proceso de TRANSFORMACIÓN lo siguiente:

 

“Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?” (2 Corintios 13:5)

 

Hay que decir con el salmista: “Examíname oh Dios y sondea mi corazón; ponme a prueba y sondea mis pensamientos. Fíjate si voy por mal camino, y guíame por el camino eterno.” (Salmos 139:23,24)

 

Tercera enseñanza del proceso para la TRANSFORMACIÓN; Rendir y ofrecer mi vida Dios:

 

La tercera enseñanza que encontramos que este joven hizo: se cansó – se dio cuenta. Lo admitió – dijo que había pecado contra Dios. Después, se ofreció a sí mismo.

 

En Lucas 15:12, El hijo le dijo: “Padre, quiero que me des ahora la parte de tus posesiones que sería mi herencia.”  Después en Lucas 15:19, al decidir regresar a la casa de su padre dice:. “Iré a la casa de mi padre y le diré, déjame ser como uno de tus trabajadores.” ¿Notas algún cambio de actitud? Él se va diciendo,“ dame. dame, dame, dame”. Él regresa diciendo, “¡déjame ser!“

 

Eso es TRANSFORMACIÓN.

 

Cuando tu corazón se mueve del egocentrismo al enfoque de Dios. Eso es TRANSFORMACIÓN.

 

Esa TRANSFORMACIÓN no sucede de la noche a la mañana.  

 

2 Corintios 3:18 señala: “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.”.Eso significa un proceso continuo – estamos siendo transformados. No solo una vez, sino de forma continua. Es un proceso con más y más gloria por la acción del Señor.”

 

La palabra "transformado" en los idiomas bíblicos es “metamorphoo”. Metamorfosis. ¿Qué es la metamorfosis? Es cuando una mariposa pasa de una oruga a una pupa, a una crisálida a una mariposa. Eso es metamorfosis. Hay esa etapa cuando la crisálida, forma un capullo y es bastante fea. ¡Pero cuando se rompe y sale esa mariposa es impresionante! 

 

Dios te hizo para ser una mariposa. Dios te hizo para que subieras muy alto. Dios te hizo para ser una persona bella no fea. Pero tienes que pasar por el proceso de TRANSFORMACIÓN.

 

La TRANSFORMACIÓN es un proceso, pero el punto de partida es lo que dijo el hijo pródigo, “Hazme”. Eso es ofrecerte. “Hazme. Transfórmame. Cámbiame. Dios, no quiero vivir el resto de mi vida de la manera en que estoy viviendo ahora. Cámbiame”.

 

No hay TRANSFORMACIÓN hasta que uno no se ofrezca a si mismo.

 

Es importante notar la respuesta del padre. “Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.” Luego dijo “Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies.” (Lucas 15:20, 22) El padre no esperó hasta que el hijo llegara a la casa. Cuando todavía estaba distante, él corrió hacia su hijo.

 

En el momento que dices, "Dios mío, estoy cansado de vivir como he vivido. Estoy cansado"; ya recorriste la mitad del camino. Dios correrá a encontrarte. Dios no está esperando a que tú vengas a tocar a la puerta. Él está esperando ese momento de tu vida. Él corre hacia ti. Él toma la iniciativa. Se lanza a tus brazos. Te besa. Él dice, "Yo sé que lo arruinaste. Traigan el mejor traje. Traigan la mejor ropa de la casa. Traigan mi anillo de sello.

 

Dios no guarda rencor en contra de todas las cosas tontas que has hecho. Está listo para recibirte. Traigan lo mejor. Traigan los mejores zapatos. Dios tiene un plan mejor para tu vida del que tú te imaginas.

 

Cuarta enseñanza; La TRANSFORMACIÓN lleva a elevar alabanza

 

Una vez se toma la decisión de acercarse más a Dios uno queda envuelto en su amor. ¡Todo está perdonado!

 

Regresar a Dios provoca celebración. Es una celebración sin condenación. El padre del hijo pródigo en Lucas 15:23-24 dice: “Tenemos que celebrar con un banquete… mi hijo estaba perdido y ahora ha sido encontrado. Entonces comenzó la fiesta.” La vida se convierte en una fiesta cuando hay una TRANSFORMACIÓN en la vida.

 

La Biblia dice en Salmos 68:4, “¡Cantad a Dios, cantad salmos a su nombre; exaltad al que cabalga sobre los cielos. Jehová es su nombre; alegraos delante de él.”

 

El padre de la parábola celebró. Tenía una celebración. No una condena – una celebración.  Cuando el hijo regresó casa.

 

La TRANSFORMACIÓN  provoca alabanza. Se está muy agradecido, Dios, por su gracia. Hay alabanza por su amor. Hay agradecimiento porque Jehová no es el Dios que regañas; es el Dios que me salva. No me asusta acercarme a Dios; porque Él me salva y eso provoca mi alabanza.

 

Al comenzar el énfasis de TRANSFORMACIÓN necesitamos acercarnos más a Dios. Hay que procurar Salud Espiritual. La Salud Espiritual significa acercarse a Dios. Ese camino se comienza cuando uno llega al punto de estar cansado de cómo es su vida; y se admite el pecado. Uno se rinde y ofrece su vida a Dios. La TRANSFORMACIÓN hace que surja la alabanza.

 

Es necesario que comiences a desarrollar hábitos que te ayuden en tu vida espiritual. Uno de ellos es hacer una revisión espiritual regular.

 

Dios te bendiga grandemente.


Jorge Cintron
Jorge Cintronhttps://www.elversiculodeldia.com
Pastor en Primera Iglesia Bautista de Cayey, Puerto Rico

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