{"id":41346,"date":"2017-05-11T07:29:08","date_gmt":"2017-05-11T11:29:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.elversiculodeldia.com\/?p=41346"},"modified":"2017-05-10T15:32:06","modified_gmt":"2017-05-10T19:32:06","slug":"el-enemigo-nuestro-alrededor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elversiculodeldia.com\/blog\/el-enemigo-nuestro-alrededor\/","title":{"rendered":"El enemigo a nuestro alrededor"},"content":{"rendered":"<p><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-41347\" src=\"http:\/\/www.elversiculodeldia.com\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/Vanagloria-300x179.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"179\" \/>Porque nada de lo que hay en el mundo \u2015los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida\u2015 proviene del Padre, sino del mundo. (1 Juan 2:16)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p>Las \u00e1reas concretas mencionadas en este vers\u00edculo son aquellas en las cuales debemos de luchar contra el pecado. No basta con decir: \u201cNo am\u00e9is el mundo\u201d. Debe reducirse a aquello con lo que de hecho tenemos contacto, de modo que Juan a\u00f1ade: \u201cnada de lo que hay en el mundo\u201d, y lo define. Nos da una lista de estos aspectos diferentes diciendo: \u201cEstos no provienen del Padre, sino del mundo\u201d. A fin de rechazar una filosof\u00eda determinada, es preciso que lo hagamos mediante ciertas acciones concretas.<\/p>\n<p>Esta es la primera, dice: la codicia de la carne. En las Escrituras esta palabra carne es sencillamente algo m\u00e1s que el cuerpo. Es la naturaleza pecaminosa, la condici\u00f3n ca\u00edda de la humanidad que se encuentra presente en el cuerpo. \u00bfEn qu\u00e9 consiste esta codicia de la carne? Hay ciertas cosas que nuestro cuerpo desea que son perfectamente adecuadas y han sido dadas por Dios. Dios nos ha creado como humanos para que sintamos ciertos est\u00edmulos y deseos, y el satisfacerlos no est\u00e1 mal. Pero la carne, esa propensi\u00f3n pecaminosa en nosotros, siempre quiere a\u00f1adir algo que va m\u00e1s all\u00e1 de lo que es satisfacer los deseos que nos han sido dados por Dios.<\/p>\n<p>Hay una segunda divisi\u00f3n que Juan pone ante nosotros: los deseos de los ojos. \u00bfCu\u00e1les son estos? El ojo simboliza lo que complace a la mente o a la vida interior. El deseo de los ojos, al igual que el de la carne, va m\u00e1s all\u00e1 de las sencillas necesidades. Nuestras mentes fueron creadas por Dios para buscar y para inquirir, para enterarnos de los grandes hechos de la revelaci\u00f3n o de la naturaleza ante nosotros, para que los examinemos. Pero estos tienen ciertas limitaciones, ya que hay limitaciones en la naturaleza y tambi\u00e9n en la revelaci\u00f3n. Pero la carne aprovecha este permiso b\u00e1sico y lo lleva m\u00e1s all\u00e1 de la voluntad de Dios hasta extremos que nos est\u00e1 prohibido llegar.<\/p>\n<p>Existe a\u00fan una tercera divisi\u00f3n, que es el orgullo de la vida. Esto se refiere al deseo de causar envidia o adulaci\u00f3n en otras personas. Las dos primeras divisiones tienen que ver con satisfacernos a nosotros mismos, no de la manera que Dios desea que lo hagamos, sino yendo m\u00e1s all\u00e1. Pero fueron dirigidas hacia nosotros y solo involucran a otros de manera incidental. Sin embargo, el orgullo de la vida no puede existir a excepci\u00f3n de c\u00f3mo tiene que ver con otras personas. Pretende crear una sensaci\u00f3n de envidia, de rivalidad y de ardientes celos en los corazones de otras personas, y nos causa placer hacerles esto a esas personas. Es el deseo de ser m\u00e1s brillantes o tener una posici\u00f3n superior a la de otra persona.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 dice Juan acerca de esto? Juan no dice: \u201cNo teng\u00e1is nada que hacer con ninguna de estas cosas\u201d. Pero lo que s\u00ed dice es: \u201cNo am\u00e9is estas cosas, no pong\u00e1is vuestros corazones en ellas, no las consider\u00e9is importantes. No os dediqu\u00e9is a amontonar cosas, no am\u00e9is los lujos y la comodidad y no os esforc\u00e9is por ser m\u00e1s brillantes que otras personas\u201d. \u00a1Con qu\u00e9 gran sutileza pretende toda esta filosof\u00eda llamarnos la atenci\u00f3n! Cuando amamos estas cosas, su importancia suscita nuestro mayor inter\u00e9s y descubrimos que estamos invirtiendo en ellas una gran parte de nuestro dinero; ocupan un lugar prioritario en nuestros pensamientos de manera que estamos constantemente so\u00f1ando con aquellas cosas nuevas que esperamos poder conseguir, y es entonces cuando estamos en peligro, en terrible peligro. Esto es lo que el ap\u00f3stol quiere dejar perfectamente claro.<\/p>\n<p>Padre, abre mis ojos para que pueda verme a m\u00ed mismo. Haz que pueda escuchar la penetrante pregunta del Esp\u00edritu Santo: \u201c\u00bfEn qu\u00e9 has puesto realmente tu coraz\u00f3n? \u00bfCu\u00e1l es tu verdadero amor?\u201d<\/p>\n<p>Aplicaci\u00f3n a la vida<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1les son los tres aspectos en los que nos vemos obligados a participar en nuestra lucha en contra de nuestra concupiscencia y nuestro orgullo? \u00bfDe qu\u00e9 manera resulta esto evidente en nuestro modo de pasar nuestro tiempo y gastar nuestro dinero?<\/p>\n<p>RayStedman.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Porque nada de lo que hay en el mundo \u2015los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida\u2015 proviene del Padre, sino del mundo. (1 Juan 2:16)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Las \u00e1reas concretas mencionadas en este vers\u00edculo son aquellas en las cuales debemos de luchar contra el pecado. 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