
Clamar describe a una o a varias personas que piden a gritos la solución de algo, o la respuesta a sus peticiones. Normalmente de quienes están pasando por situaciones y necesidades extremas.
La respuesta al clamor dependerá de a quien se la estén haciendo.
En la Biblia en el libro de los Salmos, capítulo 118, versos 5 al 6, David expresa con vehemencia lo siguiente, “Desde mi angustia clamé al Señor y él respondió dándome libertad. El Señor está conmigo y no tengo miedo; ¿qué me puede hacer un simple mortal?” (NVI)
Aprendamos de David, quien supo exactamente a quien clamar, él no busco la respuesta en las personas, ni en la justicia humana, sino que con fe clamó al Señor, y da como testimonio que Dios le respondió dándole libertad.
Algunos claman a gritos un cambio de vida en sus casas, o en sus lugares de trabajo o a los gobernantes o a los políticos, pero sus clamores resultan en vano, porque cada uno responde a su propia agenda o a sus propios planes o a sus propias creencias.
Pero Dios es un Dios justo y que se apiada de Sus siervos y de Sus hijos, de aquellos que le han entregado su vida a Jesús y que caminan en obediencia a Su Palabra.
David también agrega en el Salmo de hoy, que no tenía miedo porque sabia que el Señor estaba con él. ¡Esta es una maravillosa expresión de fe!
Tener la certeza de que el Señor está contigo alejará el temor y hará que tu fe no sea fingida, sino que podrás orar sabiendo que Dios escuchará tu petición y que en Su perfecta y Santa voluntad te responderá.
Si hoy estás pasando por momentos de dificultad o de necesidad, confía en el Señor con todo tu corazón, esto alejará el temor y clama sabiendo que respuesta del cielo llegará.
Oremos: “Amado Señor, sé que mi fe en ti, sabiendo que me amas, hecha fuera todo temor. Señor, Tu conoces todo de mí, mis necesidades, angustias, mis deseos e incluso hasta mis pensamientos, por eso clamo por una respuesta a mis peticiones, elevo mi oración ante ti porque sé que solo tu puedes hacer el milagro, esto lo pido en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo: “Desde mi angustia clamé al Señor y él respondió dándome libertad. El Señor está conmigo y no tengo miedo; ¿qué me puede hacer un simple mortal?” Salmos 118:5-6 (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero
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