
Se ha convertido en costumbre el exaltar a personas y a cosas naturales. Muchos ponen su mirada en hombres o mujeres que se destacan por sus talentos, capacidades o por sus logros; por ejemplo, cuando se coloca a un cantante al nivel de adoración, o cuando se entrona a un deportista por sus capacidades y logros.
Y aunque el reconocimiento por los actos y por los talentos es en sí algo bueno, nunca se debe pasar a l nivel de adorar a esa persona.
Ni mucho menos adorar mascotas o bienes materiales como carros o casas.
Todo esto tiene el poder para desviar la atención del verdadero acto de adoración.
Dios es el único que merece toda nuestra exaltación y adoración.
Alabar en la Biblia es un acto de total y completa glorificación a Dios, exaltando Su perfección por lo que Él es y lo que Él hace, expresado primero por obediencia a Su Palabra, pero también con palabras y canticos salidos del fondo del corazón.
Por ejemplo, en el libro de los Salmos, capítulo 145, versos 1 al 3, David expresa alabanza con las siguientes palabras, “Te exaltaré, mi Dios y Rey, y alabaré tu nombre por siempre y para siempre. Te alabaré todos los días; sí, te alabaré por siempre. ¡Grande es el Señor, el más digno de alabanza! Nadie puede medir su grandeza”. (NTV)
¡Que desde temprano en la mañana, desde que abres tus ojos adores al Señor! y que, como lo expresó David en el salmo de hoy, este sea un acto “por siempre y para siempre”
Habla con el Señor, exprésale cuanto lo amas, dile que él es tu máximo amor, el único que tiene el poder para hacer todas las cosas posibles.
Dale gracias al Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo
Y dele gracias a Jesús por el sacrificio en la cruz.
Oremos, “Amado Señor, me levanto para adorar Tu Santo nombre, para exaltar Tu grandeza y Tu poder. Cada día me dispongo para estar mas cerca de ti, aprender mas de Tu Palabra y vivir acorde con Tus principios, haciendo de Jesús el centro de mi vida y el más grande motivo de adoración y exaltación que yo pueda tener, lo oro en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo: “Te exaltaré, mi Dios y Rey, y alabaré tu nombre por siempre y para siempre. Te alabaré todos los días; sí, te alabaré por siempre. ¡Grande es el Señor, el más digno de alabanza! Nadie puede medir su grandeza”. Salmos 145:1-3 (NTV)
