
Las cosas que experimentamos crean una memoria permanente en nuestra alma.
Algunas de estas experiencias son buenas y construyen un buen recuerdo, pero otras pueden ser tan malas que crean raíces de amargura permanente en las personas.
Pero ninguna experiencia humana es tan impactante y trascendental como experimentar la restauración, la misericordia y el amor de Dios.
Al experimentar a Dios, comenzamos a vivir las profundidades incondicionales e insondables del amor de Dios. Es al experimentar a Dios que aprendemos a discernir y confiar en su voluntad que es buena, agradable y perfecta.
Y lo más importante es que al experimentar a Dios los corazones se transforman en reales reflejos del carácter de Cristo.
En la Biblia, en la segunda carta a los Corintios, capítulo 3, verso 18, “Así, todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos[a] como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados a su semejanza con más y más gloria por la acción del Señor, que es el Espíritu.” (NTV)
Cuando experimentamos a Dios todo cambia. No puedes tener una experiencia con Dios y permanecer igual.
Experimentar su santidad siempre nos llama a ser santos ya que “él es santo”.
Experimentar su amor siempre llama al amor porque tiene “primero nos amó”.
Y experimentar su corazón para la transformación siempre nos llama a entregar nuestras vidas a él como “sacrificio vivo, santo y agradable”.
Si quieres que tu vida se transforme, debes comenzar a buscar el rostro de Dios y responder diariamente a Su invitación a reunirse.
Tu vida necesita centrarse en el hecho de que Jesús perfecto y sin culpa y que dio Su vida para que tuvieras una relación con el Padre.
Si decides experimentar la plenitud del amor, el poder y la presencia de Dios, nunca serás la misma persona, tu pasado doloroso lo superaras y recibirás nuevas experiencias que serán las que marquen tu nuevo y bendecido futuro.
Oremos, “Amado Señor, te agradezco por tanto amor y gracia inmerecida. Hoy pongo en tus manos mi corazón para que lo transformes, quiero tener una experiencia que moldee mi vida para ser mas con Tu, y así vivir libre del pasado y consciente del futuro de bien que tendré a tu lado, lo oro en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo, “Así, todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos[a] como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados a su semejanza con más y más gloria por la acción del Señor, que es el Espíritu.” 2 Corintios 3:18 (NTV)
Buen Dia
Juan C Quintero
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