
Quienes viven cerca del mar, saber que los barcos pequeños, las olas grandes y los vientos con fuerza de huracán no son una buena combinación y, que por lo general terminan en un desastre.
En la Biblia, en el evangelio de Marcos, capitulo 4, versos 36 al 37 se relata de los discípulos, que “Ellos dejaron a la multitud y se fueron con Jesús en la barca donde él estaba. También había otras barcas junto a ellos. Entonces se desató una terrible tormenta y las olas azotaban tan fuerte la barca que este se inundaba” (PDT)
Aunque los discípulos eran pescadores experimentados, estaban aterrorizados; pero Jesús no, Él estaba descansando tranquilo.
En su desesperación, solo estaban pendientes del peligro inminente que atravesaban; pero al final Jesús cuando se despertó le ordenó a la tormenta que se calmara e inmediatamente hubo calma.
Es así cuando nos golpean las tormentas de la vida. Muchas veces de la nada aparece una dificultad que puede nublar la fe, ya sea por el viento de las mentiras de Satanás y por las olas de miedo producidas por esas mentiras, que llega un mar de confusión.
Pero esos momentos no son para crear pánico, ni para sentirse derrotados o vencidos, sino para acudir al Señor
Solo Jesús puede silenciar el viento y las olas con una sola palabra. Aunque habrá ocasiones en las que Él quiera que salgamos de la barca y caminemos sobre el agua en un acto de fe y confianza en Su Palabra, pero cuando las tempestades de la vida amenazan con ahogarte, ¡el lugar más seguro para estar es en Jesús!
Sea cual sea tu situación de hoy o la que enfrentes en el futuro, simplemente confía en aquel que puede con una sola orden calmar la tormenta, pero también para que uses la misma autoridad que Él te ha dado para hablarle directamente al viento y las olas del enemigo para que llegue la calma y el milagro ocurra.
Oremos “Amado Jesús, gracias por venir a rescatarnos, inicialmente de la muerte eterna, pero también de las tormentas de la vida. Decido desde hoy no entrar en pánico, ni sucumbir ante las mentiras de satanás, sino que, por el contrario, declarare con fe la victoria y me acercare a ti, sabiendo que Tu todo lo puedes, lo declaro en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículos, “Ellos dejaron a la multitud y se fueron con Jesús en la barca donde él estaba. También había otras barcas junto a ellos. Entonces se desató una terrible tormenta y las olas azotaban tan fuerte la barca que este se inundaba” Marcos 4:36-37 (PDT)
Buen Dia
Juan C Quintero
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