
A cada uno de nosotros se nos ha dado “la capacidad de hacer bien ciertas cosas”. No todo, solo algunas cosas específicas.
Esto no hace a nadie superior o inferior. Simplemente somos todos diferentes.
La carta a los Romanos, capítulo 12, verso 6, comienza diciendo esto “Dios, en su gracia, nos ha dado dones diferentes para hacer bien determinadas cosas…” (NTV)
Así que podemos decir que cada persona es especial a los ojos de Dios.
Y una clave aquí, además del don recibido, es la manera en la que se hacen las cosas, porque el versículo establece que lo que hay que hacer hay que hacerlo bien.
De hecho, cada uno de nosotros dará cuenta personalmente a Dios de nuestras acciones
En el cumplimiento de nuestro llamado dado por Dios, Él nos proporciona dones y talentos únicos. Tenemos personalidad, adquirimos experiencias y recibimos formación, que son únicas; pero todos servimos al mismo Señor y tenemos el mismo objetivo general.
El apóstol Pablo comparó esto con las funciones de un cuerpo. Todos los creyentes juntos somo un solo cuerpo con Cristo a la cabeza; pero cada uno de nosotros tiene tareas diferentes, no compitiendo con otros cristianos, sino complementándonos unos a otros.
Algunos pueden profetizar, mientras que otros sirven. Algunos pueden enseñar o dirigir, mientras que otros alientan o dan.
Cualquiera que sea nuestro papel, debemos hacerlo como para el Señor, con excelencia.
Apliquemos lo que dice la Biblia en Romanos 12:11, “No sean perezosos; sirvan al Señor con el entusiasmo que da el Espíritu.” (NBV).
¿Quieres sentirte realizado y experimentar todo lo que Dios tiene preparado para ti?; Pídele que te ayude a emplear las habilidades, los dones y los talentos que te ha dado. Siga Su guía y ponga esos dones a trabajar al servicio de Su Reino. No mires a otros creyentes como rivales, sino como colaboradores que trabajan juntos, porque todas las partes del cuerpo son importantes.
Versículo, “No sean perezosos; sirvan al Señor con el entusiasmo que da el Espíritu.” Romanos 12:11 (NBV).
Oremos “Amado Señor, gracias, muchas gracias por darme talento, dones y capacidades únicas. Decido ponerlas a Tu Servicio, por lo tanto, hoy oro para que me hables y me muestres la manera en la que los puedo usar. Quiero servirte bien y en excelencia, lo declaro en el Nombre de Jesús, Amén”
Buen dia
Juan C Quintero
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