
Si alguna vez has participado en una competencia de atletismo sabrás que si durante la prueba miras hacia atrás vas a perder tiempo y la oportunidad de estar enfocado en la meta.
Enfocarse en mirar hacia el frente también evita que podamos tropezar y caernos.
En todas las áreas de nuestra vida necesitamos estar enfocados en ir avanzando, sin mirar hacia atrás.
También lo es en tu vida espiritual; por eso debes mirar hacia Dios, porque Él quiere que aprendas de tus experiencias de ayer, pero Él no quiere que vivas enfrascado(a) en ellas.
A Satanás, el enemigo de tu vida, le gustaría mantenerte mirando en tu pasado, y que te acuerdes de tus errores, viviendo condenado por lo que hiciste o dejaste de hacer anteriormente.
Él quiere que te concentres en todos los errores que has cometido, que tengas en la memoria todos los fracasos que has experimentado; y que recuerdes con rencor a todas las personas que te decepcionaron.
Por lo tanto, si le permites que te distraiga y que así estes mirando hacia atrás, se debilitará tu fe, estarás dando vueltas en un círculo vicioso y no podrás avanzar.
La forma en la que puedes madurar espiritualmente es manteniendo tus ojos puestos hacia dónde Jesús quiere que vayas.
En la Biblia, en la carta a los Filipenses capítulo 3, verso 4, dice así, “sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús” (NVI).
¡Enfócate en lo nuevo de Dios y suelta tu pasado de dolor!.
Quisiera comparar el mirar el ayer como si este fuera un espejo retrovisor al que te asomarías solo de vez en cuando para sacar lecciones de vida; pero debes vivir tu vida, así como conducimos un auto, mirando hacia el frente y nunca concentrados viendo el espejo retrovisor.
Desde hoy y en adelante, busca de Jesús y de Su voluntad para ti, descubrirás lo nuevo del propósito que estás diseñado para vivir. Te recuerdo que Él tiene un plan para cada uno de nosotros, pero si sigues atado(a) a tu pasado, te perderás de lo que Dios quiere hacer contigo hoy.
Oremos “ Amado Señor, reconozco que he vivido pensando y teniendo en cuenta mi pasado de dolor, pero hoy decido soltarlo y mirar hacia ti, al llamado de vida y de victoria que tengo en Cristo. Sé que de esta manera cumpliré tus planes y propósitos de vida, lo creo y declaro en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo “sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús” Filipenses 3:14 (NVI).
