
Cuando algo grave ocurre, normalmente nos planteamos sobre la brevedad de la vida.
En la Biblia, en el Salmo 90, capítulo 12, el salmista nos recuerda que todos nuestros días están contados y ninguno de nosotros sabe cuántos tendremos, cuando escribió lo siguiente, “Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría.”. (NVI).
Por lo tanto, todos deberíamos vivir como si cada día fuera el último.
Si realmente hiciéramos esto, estoy seguro de que viviríamos de manera diferente.
Tal vez podríamos:
- Pensar de manera más positiva.
- Perdonar más rápido.
- Salir de nuestra zona de comodidad y hacer lo que Dios nos ha estado llamando a hacer.
- Empezar ese estudio que se ha estado aplazando.
- Pasar más tiempo con tu familia y amistades.
- Dedicar más tiempo a fortalecer las relaciones.
- Vivir feliz y llenos del gozo de Dios, sin importar lo que venga cada día.
Hoy te quiero invitar para que medites sobre la fragilidad de la vida, así como también sobre la importancia de apreciar cada momento que Dios nos ha dado, de tal forma que puedas vivir la vida con un corazón feliz en lugar de uno amargado.
Es triste que muchos desperdicien la única vida que tenemos actuando con odio, con tristeza o permitiendo que los problemas y desilusiones les roben la alegría y que así, cambien el enfoque diario pasando del agradecimiento al descontento.
Sea lo que sea que estes enfrentando, un divorcio, una enfermedad, dificultades financieras, pérdida de alguien cercano, problemas en las relaciones, desempleo, decepción, sueños aplazados; aun así, puedes tomar la decisión intencional de estar agradecido(a) por la vida que tienes, incluso si se ve diferente de lo que quieres.
Enfócate en dar gracias por la vida que Dios te ha dado y recuerda agradecerle a Él por lo que tenemos todos los días, en lugar de enfocarte en lo que no tenemos.
Cada minuto es precioso; por eso hay que usar el tiempo que tenemos en esta vida sabiamente y comprometernos a despertar cada día con el gozo que Jesús nos ha brindado y que quiere que tengamos activo en nuestros corazones.
Oremos “Amado Señor, reconozco que me he permitido a veces que la infelicidad me agobie debido a diferentes circunstancias de la vida, todo a pesar de que me has dado tantas bendiciones que a menudo las doy por sentado. Perdóname por esta ingratitud. Ayúdame a aceptar todo lo que me das con alegría sincera, estando en paz; pero también te pido que me ayudes a recordar el elegir ser feliz todos los días, lo pido y declaro en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo “Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría.”. Salmo 90:12 (NVI).
