
Cuando algo inesperado ocurre, los sentimientos se confunden y las emociones se vuelven encontradas.
Aparecen dos cosas invisibles luchando por la atención en esos momentos. Por un lado, la fe, y por el otro lado, el miedo.
Tener miedo no es pecado, pero lo que permitimos en que se convierta el miedo es lo que nos lleva a alejarnos de Dios.
Esto significa que, la batalla por aferrarse a la fe o al miedo es totalmente tuya.
A lo largo de la Biblia vemos cómo Dios quiere que ganemos nuestra lucha por mantener la fe en medio de nuestros temores.
Por ejemplo, David escribió en el Salmo 56:3, lo siguiente “Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza”. (NVI)
Este es un poderoso versículo porque no es solo una promesa en la que puedes aferrarte, sino que también es una oración que puedes pronunciar cuando tengas miedo.
Puedes tener este versículo como el que te lleve a tener una resolución cuando el enfoque de tus luchas este centrado en el miedo.
Sabiendo que Dios anhela que confiemos en Él
Pero ¿será tan simple como decir una oración y pedirle a Dios que nos ayude a tener fe en lugar de temor?; Sí y no.
Lo que puedes hacer es silenciar el miedo al enfocarte en la fe.
No sé qué está luchando por tu atención que tiene el poder para despertar el miedo en tu vida, pero espero que encuentres la confianza para superar al miedo invisible y aferrarte a la certeza de la fe.
Quizás puedas usar esta oración, “Señor, reconozco que tengo miedo… pero estoy confiando en Ti”.
Tú eres, en Cristo Jesús, digno(a) de tener fe. El miedo no merece tu atención
La fe y el miedo luchan para que creas en algo que no puedes ver, así que elige tu batalla sabiamente.
Oremos “Amado Señor, eres el Dios que me has creado, me conoces mejor que nadie; por eso acudo a ti en este momento de temor para reconocer que me faltan fuerzas para seguir, pero hoy decido tener la fe que me da poder para silenciar mis temores. Gracias por Tu amor, que abraza en momentos de dificultad. Renuncio al poder del miedo y acepto creer en fe. Lo declaro en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo “Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza”. Salmo 56:3 (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero
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