
Tú y yo vivimos constantemente entre la tensión de nuestro pasado conocido y nuestro desconocido futuro.
Cuando miramos hacia nuestro pasado, a menudo vemos las cosas que no salieron bien y que por lo tanto estas impidan que tengamos un futuro prometedor.
Cuando miramos hacia el futuro, este puede ser abrumador; quizás porque se ven muchas opciones o porque no se ve ninguna, por lo tanto, muchos no saben cuál puede ser el siguiente paso o cómo tomarlo.
Así que a menudo te puedes quedar atrapado(a), preocupado(a) por un pasado que te agobia, y temiendo que no estes preparado(a) para el futuro.
La buena noticia es que tu pasado no cambia el futuro de Dios para ti.
Dios tiene un plan y un propósito para tu vida.
Si hay alguna tensión en tu vida hoy, acéptala como la oportunidad para acercarte al Señor.
Cuanto más profunda sea tu fe y confianza en Dios, más confiarás en ti mismo(a).
Jesús mismo nos dijo que cuando aprendemos a ser fieles en las cosas pequeñas, Él nos confiará las cosas más grandes.
En la Biblia, en el Salmo 139:5 dice, “Tu presencia me envuelve por completo; la palma de tu mano reposa sobre mí.” (RVC).
Dios tiene Su mano sobre tu vida. Él ya ha preparado el camino para que camines. Depende de ti salir con fe y confiar en Él.
Pero si meditas en el versículo podrás darte cuenta de que dice que “la presencia de Dios nos envuelve totalmente”, es decir, que tanto lo que está al frente como lo que está por detrás nuestro está cubierto por Dios, y lo hace para asegurarnos de que las decisiones pasadas que no fueron tan buenas no nos perjudiquen y que lo que viene en Sus manos tiene poder de victoria..
Puedes seguir avanzando sabiendo que Él tiene tu futuro en Sus manos. No tengas miedo de lo desconocido. Confía en el futuro que Dios te puede dar y no en el temor que causa lo que tu mente pueda pensar.
Oremos “Amado Señor, a veces me abruma pensar en mi pasado y en mi futuro, pero hoy reconozco que todo en mi vida esta en tus manos, que tu me creaste y por lo tanto sabes lo que es mejor para mí, solo dame sabiduría para no estancarme y avanzar de tu mano, lo pido en el Nombre de Jesús, amén”
Versículo, “Tu presencia me envuelve por completo; la palma de tu mano reposa sobre mí.” Salmo 139:5 (RVC).
Buen Dia
Juan C Quintero
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