
Muchos sienten que lo que hacen no importa, quizás porque se ven a sí mismos como personas insignificantes; o tal vez porque ven a otros con talentos y habilidades que desearían tener.
La cuestión es que también hay muchos que están pendientes de lo que los demás tienen o reciben, e incluso ven a otros que no viven de la manera en que se supone que deben recibir bendiciones mientras que ellos dicen que “hacen todo bien” y se preguntan ¿ Y dónde están mis bendiciones?.
La realidad es que Dios no te mide de acuerdo con las habilidades que Él le ha dado a otra persona; sino que te mide de acuerdo con lo que tú haces con lo que Él te ha dado.
Por ejemplo, si tu talento es criar niños virtuosos en tu casa, has una diferencia en el mundo a través de tus hijos.
Si tu talento es mantener las cosas limpias, entonces hazlo para la gloria de Dios.
Si tu talento es poder manejar a grandes grupos para que hagan algo, hazlo para que eso tenga un alto sentido en sus vidas.
En resumen, tu vida está destinada a encontrar formas de glorificar al Señor. Cada uno de nosotros tiene un propósito y un papel que cumplir. Lo que Dios te pide hacer es algo que solo tú puedes hacer.
No puedes tener un éxito real siendo alguien que no sea la persona que Dios quiere que seas. Pero además debes ser intencional en buscar hacer lo mejor en esa asignación.
En el Libro de Eclesiastés, capítulo 11, verso 6, dice así “Siembra tu semilla por la mañana, y por la tarde no dejes de trabajar porque no sabes si la ganancia vendrá de una actividad o de la otra, o quizás de ambas”. (NTV)
Sea lo que sea que Dios te haya hecho ser, hoy te animo a abrazar eso con todo tu ser. Libérate de las comparaciones que solo te hacen menospreciarte.
También, se libre del sentimiento de culpa que conlleva no hacer las cosas en excelencia.
Libérate de los pensamientos de injusticia
Tú eres un(a) hijo(a) de Dios con un talento que nadie más tiene. Tú eres esa única persona que Dios ha asignado para cumplir ese papel en la vida.
Ahora, tu trabajo es hacerlo de la mejor manera posible, es decir en excelencia para Dios.
No entierres tu talento bajo pensamientos de comparaciones. En cambio, debes invertir en los pensamientos que te lleven a hacer lo que haces para la gloria de Dios.
Oremos “Amado Señor, Reconozco que he tenido momentos de envidia y en los que me he comparado con los demás, hoy renuncio a esto. Gracias Dios por hacerme único e irrepetible, gracias por los talentos y habilidades que tengo, desde hoy los activo y hare lo mejor para darte a Ti la Gloria, lo creo, pido y declaro en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo “Siembra tu semilla por la mañana, y por la tarde no dejes de trabajar porque no sabes si la ganancia vendrá de una actividad o de la otra, o quizás de ambas”. Eclesiastés 11:6 (NTV)
Buen Dia
Juan C Quintero
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