
Cuando los intereses personales están por encima de cualquier otra cosa la persona se convierte en alguien que a su vez es egoísta y orgullosa.
Hoy en día en la cultura se estimula el logro personal de alcanzar metas como lo mas importante, algo que esta por encima de Dios, de la familia e incluso de su propia salud.
Pero esto es solo una tendencia cultural, porque el verdadero logro personal esta en ser la persona que Dios quiere que seamos.
En la Biblia, el apóstol Pablo dijo esto de sí mismo, después de que había comprendido el verdadero significado de la vida, y está en la carta a los Gálatas, capítulo 2, verso 20, “He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí”. (RVR60)
Morir para uno mismo no significa que nos volvemos personas sin emociones, tampoco se trata de lo que no se nos permite hacer, sino de lo que ahora estamos libres para hacer en Cristo.
Es decir que antes vivíamos para nosotros y para lo que nosotros queríamos y ahora vivimos para servir, para modelar a Jesús, para ser mas como El y menos como nosotros.
Una de las pruebas más grandes del morir a nosotros mismos la experimentamos en la familia, puesto que es allí donde nuestras emociones se tornan intensas y donde, al compartir la vivienda por años, nuestro carácter es moldeado.
Hay que reflejar a Cristo en la familia, esto implica que no te ofendes fácilmente, dejas de estar a la defensiva, o de actuar vengativamente, no te molestas cuando tus consejos y opiniones son ignorados; incluso cuando seas incomprendido(a) y tú te niegas a dejar que la ira llene tu corazón; es “morir a ti mismo”.
Dejas de ser el centro de atención para recibir elogios por tus actos, y cuando puedes amar sin esperar ningún tipo de reconocimiento por lo que haces, eso es morir a ti mismo.
Cuando te alegras de ver a alguien más prosperar y lo a haces honestamente sin envidiar e incluso sin cuestionar a Dios, eso también es morir a ti mismo.
Jesús lo soporto todo y desde la cruz fue capaz de perdonar a los que lo habían condenado y crucificado.
Negarse a sí mismo es un gran desafío espiritual; pero eso es lo que Dios pide, y lo que nos hace ser como Jesús.
Oremos “Amado Señor, gracias por tu hijo Jesucristo quien vino al mundo sin pretensiones, ni fama, sino que se mostró así mismo como alguien que lo dio todo por la humanidad. Hoy te pido que ese mismo carácter este sembrado en mi interior; que yo pueda ser un reflejo tuyo primeramente en mi casa, con mi familia, pero también con todos los demás. Ayúdame a morir a mi mismo para crecer en ti, lo pido en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo “He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí”. Gálatas 2:20 (RVR60)
Buen Dia
Juan C Quintero
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