
La pasión mueve a las personas a alcanzar metas que incluso pudieran parecer imposibles al principio.
Cuando hay pasión se activa la acción, la pereza se va, y el enfoque se centra en aquello que se espera lograr
He visto como muchos con el tiempo pierden la pasión por las cosas que emprenden, por lo tanto, dejan de esforzarse, no buscan aprender algo nuevo o simplemente las abandonan.
Con las cosas de Dios pasa igual, hay muchos que desde su juventud le entregaron su corazón al Señor Jesús, y la pasión se activó, en ese entonces querían que todos sus asuntos y sus actos se rindieran a Él; sirvieron en la obra, predicaron las buenas nuevas de salvación y durante un tiempo dieron lo mejor que tenían; pero con el tiempo su pasión se enfrió.
Tal vez esa pasión era solo emocional, y les faltaba el fuego del Espíritu Santo ardiendo en su interior.
En la Biblia en la segunda carta a Timoteo, capítulo 1, versos 6 al 7, dice lo siguiente “Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos. Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”. (RVR60)
Pablo animó al joven Timoteo para que avivar el fuego del don de Dios que ya estaba en su interior y le recordó que el Espíritu Santo lo llenaba de poder, de amor y de dominio propio.
Hoy te quiero motivar para que no dejes que la falta de pasión por las cosas de Dios enfríe tu relación con Él, sino que, por el contrario, reconozcas que se ha ido perdiendo la pasión y que necesitas recargarte del Poder de Dios y reenfocarte para volver a activar tu relación con el Señor.
¡Que nada, ni nadie te roben la pasión por el Señor!
Oremos, “Amado Señor reconozco me he vuelto informal en mi relación contigo. Te pido que avives la pasión y el fuego que está en mi interior por medio de Tu Santo Espíritu. Por eso hoy Señor Jesús, te presento lo más precioso que tengo, mi vida, mi alma, mi todo, de nuevo y te pido que me renueves de una fe y una pasión como las que nunca antes lo había tenido, lo pido en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo “Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos. Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”. 2 Timoteo 1:6-7 (RVR60)
Buen Dia
Juan C Quintero
www.buendiatodoslosdias.com
