
Una de las acciones que es necesario afinar y cultivar en el matrimonio es la de la comunicación, puesto que en la medida en la que las palabras que usen, el tono y la intencionalidad de tener una buena relación estén presentes, mucho mejor será la relación y se podrá conocer más y mejor al cónyuge.
En nuestra relación con Dios es algo similar, es decir, que necesitamos tener una comunicación fluida con nuestro Padre celestial.
En la Biblia, en la primera carta a los Tesalonicenses, capítulo 5, verso 17, dice, “Oren sin cesar” (RVC)
Siempre me ha llamado la atención este versículo que nos motiva a “orar sin parar”.
Aunque esto para muchos puede significar algo difícil o una carga, porque quizás tienen en mente que para orar hay que ponerse de rodillas y dejar que el tiempo pase; realmente lo están haciendo es convirtiendo a la oración sin cesar, en algo que parece ser una tarea imposible de conseguir y poco atractiva.
Pero creo que Pablo no se refería a ese acto de humildad arrodillados, sino más bien al acto de “hablar con Dios constantemente durante el día”, visto así, será mucho más posible para todos.
En nuestra relación con los seres amados, familiares y amigos, podemos tener una comunicación en la que estamos cómodos, confiados, les hablamos con alegría, compartimos con ellos un buen tiempo, nos sentimos en paz y contentos de compartir con ellos, seguramente les compartiremos sobre los sueños, las ambiciones, nuestras necesidades, incluso haremos bromas y nos reiremos; tal vez, a veces hablamos cosas que son irrelevantes. Pero hay más… queremos volver a encontrarnos con ellos nuevamente.
Algo similar es el tipo de relación que Dios está buscando tener contigo, una que sea, a la vez de honra, pero tranquila; en la que haya momentos formales y también otros informales, encuentros en los que puedas hablarle al Señor de tus cosas, de lo profesional, de lo laboral, pero también de lo familiar e íntimo, en resumen, que puedas hablarle y esperar por Su respuesta.
Es decir que sea una relación profunda, una que quieras tener a diario y varias veces durante el día; que sea una conversación permanente, en la que oras por todo y en todo tiempo.
Oremos “Amado Señor, gracias por desear tener una relación conmigo, una que es única y diferente a cualquier otra que yo pueda tener en la tierra. Estoy desde hoy con la disposición de hablar contigo a diario y durante el día, anhelo escuchar lo que piensas sobre mi vida, conocer tus planes para mí y tu respuesta para lo que estoy experimentando, lo pido en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo “Oren sin cesar” 1 Tesalonicenses 5:17 (RVC)
Buen Dia
Juan C Quintero
www.buendiatodoslosdias.com

gloria a Dios muy buena reflexión bendiciones en el nombre de Jesus
Amén