
La confianza entre las personas es algo que se construye con el tiempo, aunque también es una decisión personal.
Hoy en día hay mucha gente desconfiada y se han convertido así porque otros los han defraudado o los han engañado.
Parte de la seguridad personal esta aferrada a la confianza que se pueda tener en las personas o en el rumbo que estén tomando las cosas.
Por lo tanto, se hace imperante que se tomen decisiones sobre este tema de la confianza, y así vivir avanzando y no estando estancados en un mar de dudas.
En la Biblia podemos darnos cuenta de que David fue alguien a quien, en lo natural experimento, el engaño y la persecución de personas cercanas, pero él tuvo claro en quien podía confiar completamente, por eso escribió en el Salmo 120, verso 1 lo siguiente “En mi angustia, clamé al Señor, y el Señor me respondió”. (RVC)
La confianza de David estaba puesta exclusivamente en el Señor y no en sus capacidades, ni en los demás.
Me llama la atención lo que continúa diciendo en el verso dos que dice así, “¡Líbrame, Señor, de los mentirosos, de la gente de lengua embustera!”. (RVC)
Parece ser que, al enfrentar problemas, encontró personas que parecían dispuestas a ayudarlo, tal vez, personas que le hicieron promesas, que tenían un corazón sensible y generoso, pero que al final descubrió que lo estaban engañando y que habían hecho promesas vacías.
Dieron la apariencia de ser sinceros, pero tramaban engaños
Te pregunto, ¿Alguna vez te has encontrado con personas que aparentaban ser confiables y al final han resultado que no lo eran?; ¿de los que dicen una cosa, pero hacen otra?.
El mundo está lleno de gente así. Pueden ser persuasivos. Pueden engañar a algunas personas con sus promesas y conversaciones sutiles. Incluso podrían tratar de engañarte.
Por eso, debes poner tu total confianza en aquel que es totalmente confiable, en Jesús. Solo él te ama tanto que nunca te engañaría.
Has como hizo David, cuando necesites confiar en los demás, dile “Señor clamo a Ti, sabiendo que Tú me responderás”.
Pídele al Señor que te guarde y aleje de las personas que mienten o que tienen “agendas ocultas”, es decir, intereses personales para sacar provecho de la relación contigo.
No creas todo lo que escuchas. Y recuerda, confía en Dios y cree en Su Palabra.
Oremos “Amado Señor, hoy te pido por discernimiento. Muéstrame en quién puedo confiar, líbrame de quienes quieren hacer el mal, que tienen su propio interés, aleja a todos los que quieran engañarme con palabras o con promesas falsas, lo pido en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo, “En mi angustia, clamé al Señor, y el Señor me respondió”. Salmo 120:1 (RVC)
Buen Día
Juan C Quintero
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