
La instrucción es necesaria, pero la experiencia es la que valida dicha instrucción. Por ejemplo, cuando alguien va a la universidad y estudia una carrera, se esta preparando académicamente, es decir esta recibiendo la instrucción, pero realmente cuando comienza a aplicar lo aprendido es que tiene valor dicha instrucción.
Es igual con las cosas de Dios, es decir, que conocer las escrituras y saber lo que Dios nos pide en Su palabra no es suficiente, es necesario ponerla en practica para que la instrucción se valide.
Por ejemplo, tu puedes conocer sobre misericordia, pero en la practica ser una persona que juzga sin piedad. O puedes conocer lo que Dios dice sobre amar a los demás, pero en la cotidianidad juzgas y criticas lo que otros hacen, en estos casos se tiene el conocimiento mas no aplica lo aprendido
En la Biblia, en el libro del profeta Miqueas, capítulo 6, verso 8, dice así, “¡Ya se te ha declarado lo que es bueno!. Ya se te ha dicho lo que de ti espera el Señor: Practicar la justicia, amar la misericordia, y humillarte ante tu Dios”. (NVI)
Este profeta fue conocido como uno que denuncio la manipulación social, quien quiso instruir al pueblo sobre la justicia, el amor, la misericordia, pero por sobre todo sobre rendirse y humillarse ante Dios. Esto mismo ocurre en estos tiempos, se conoce lo que dice la Biblia, pero no se aplica.
Te pregunto ¿conoces la Palabra?, ¿sabes del significado de la justicia de Dios, del amor de Dios y de la misericordia de Dios?, si la respuesta es “si”, entonces, te pregunto ¿los aplicas?
Hoy te invito para que revises el estado de tu corazón, porque esto es lo que el Señor quiere, es decir que realmente experimentes lo que la Palabra de Dios dice, sin juzgar, criticar o manipular con el conocimiento.
Al fin y al cabo, Dios todo lo sabe, por lo tanto, decide ser un cristiano que conoce y que vive bajo Sus principios y valores.
Oremos “Amado Señor, hoy reconozco ante ti que me he equivocado al no poner en practica lo que conozco de Tu Palabra. Con humildad reconozco que me he equivocado, que he actuado con orgullo y con insensatez ante lo que tu me pides. Te pido que me instruyas para aplicar y que tu Santo Espíritu me recuerde cuando me equivoque, lo pido en el Nombre de Jesús, Amén”
Buen Dia
Juan C Quintero
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