
Cuando se trata de dar, de servir a otros o de invertir tiempo en dar aliento al que esta quebrantado muchos simplemente sacan excusas.
Pero la vida del cristiano deberá ser una en la que dar, servir e invertir tiempo de los demás sea parte de su quehacer cotidiano, y no una imposición
Creo que en esta sociedad hay la tendencia a la vida facilista, casi que solamente a sobrevivir, lo que significa es que solo se vive para trabajar, producir dinero, pasar algo de tiempo con la familia, divertirse y si quedan recursos ayudar a los demás.
Hay un relato en el Nuevo Testamento en el que Jesús estaba observando lo que la gente hacía en el Templo, está en el evangelio de Lucas, capítulo 21, versos del 1 al 4, que dice “Mientras Jesús estaba en el templo, observó a los ricos que depositaban sus ofrendas en la caja de las ofrendas. Luego pasó una viuda pobre y echó dos monedas pequeñas. «Les digo la verdad —dijo Jesús—, esta viuda pobre ha dado más que todos los demás. Pues ellos dieron una mínima parte de lo que les sobraba, pero ella, con lo pobre que es, dio todo lo que tenía»”. (NTV)
En este relato se realza el contraste entre aquellos que tienen recursos, talentos, riqueza, pero que solo aportan poco y quienes, aun con escasez tienen el corazón dispuesto para darlo todo.
Es una forma en la que Jesús usa este episodio para ilustrar la diferencia radical entre aquellos que siguen lo que el mundo les ofrece, acumulan y no comparten; y aquellos que han aceptado ser cristianos verdaderos, dispuestos a dar, a servir y a levantar al que este caído.
La viuda es la representación de aquellos que aman a Dios con todo su corazón, alma, mente y fuerza, quienes saben que, aunque lo que hacen tiene un costo, lo dan alegremente.
Hoy en tu ayuno pregúntate, ¿Estoy dispuesto a dar todo lo que tengo o todo lo que Dios me pida?; ¿Por qué me cuesta dar, servir o levantar al caído?, ¿es por temor, por egoísmo, o es por conformismo?
Ser hombres o mujeres del Reino de Dios, es ser como aquella viuda que lo entrega todo por amor al Señor.
Oremos “Amado Padre Celestial, hoy puedo verme en un espejo y darme cuenta de que puedo hacer más por aquellos que están en necesidad, que puedo sembrar mas recursos, talento y dinero para que Tu Reino se establezca. Te pido que elimines de mi corazón todo egoísmo, orgullo o conformismo que me impidan darte a Ti y los demás lo mejor que tengo, lo oro en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo “Mientras Jesús estaba en el templo, observó a los ricos que depositaban sus ofrendas en la caja de las ofrendas. Luego pasó una viuda pobre y echó dos monedas pequeñas. «Les digo la verdad —dijo Jesús—, esta viuda pobre ha dado más que todos los demás. Pues ellos dieron una mínima parte de lo que les sobraba, pero ella, con lo pobre que es, dio todo lo que tenía»”. Lucas 21:1-4 (NTV)
Buen Día
Juan C Quintero
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