
Cuando meditamos sobre el tiempo de la Navidad, tenemos que decir que es mucho más que un evento; es una promesa ofrecida a la humanidad, profetizada y que fue planeada por Dios mucho antes del nacimiento de Jesús.
Podemos encontrar muchas profecías sobre este nacimiento a lo largo del Antiguo Testamento, por lo tanto, cada vez que las leemos y revisamos obtenemos una mayor comprensión de quién es Él y lo que Dios nos ha prometido.
En Génesis capítulo 12, verso 3, Dios determinó que en Abraham nacería Su nación escogida y prometió que en él todas las familias de la tierra serían bendecidas.
Podemos ver luego que el linaje descendente de la tribu de Judá sería la línea a través de la cual llegaría el Mesías, también como parte de la descendencia del Rey David.
Mas adelante, vemos como el profeta Isaías profetiza la llegada del Señor, cuando escribió: “Por eso, el Señor mismo les dará una señal: La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamará Emanuel” (Isaías 7:14 – NVI).
Es poderosa esta declaración profética, porque “Emanuel” significa “Dios con nosotros”, es decir, que en Jesús tenemos a Dios con nosotros, ¡qué gran noticia!
Es también poderosa la profecía dada por el profeta Miqueas, en su libro, capitulo 5, verso 2, en la que declara que el redentor nacería en Belén Efrata de la tribu de Judá. Prueba de que la orden del censo que dio Augusto Cesar, para que las familias tuvieran que regresar a la tierra de su nacimiento, no fue solo una orden legal, sino una motivación celestial para que se cumpliera la profecía de que Jesús naciera en Belén y no en Nazaret.
Estas y muchas otras menciones bíblicas fueron las “señales y anuncios”, que el Señor envió para que pudiéramos reconocer al Salvador y redentor de nuestras vidas, desde antes de su nacimiento.
Es por lo tanto vital que hoy todos reconozcamos que la Navidad no es solo un evento, sino el reconocimiento de la llegada del Mesías prometido, de la Salvación eterna para la humanidad, en Jesús, quien no buscó crear una religión, sino vino a abrir la puerta para que todos pudieran reconocer el amor de Dios y Su plan redentor.
En esta Navidad oro para que todos puedan recibir la promesa personal que Dios envió; a Jesús, porque en Él recibes el perdón y la restauración espiritual, único camino a la vida eterna en el Cielo.
Oremos “Amado Señor, gracias por amarnos tanto que enviaste a Tu hijo Jesús a nacer y morir para nuestra redención. Hoy reconocemos que en El se cumplieron todas las profecías dadas en la antigüedad; reconocemos que este regalo de amor es vigente por la eternidad, lo creemos y declaramos en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo “Por eso, el Señor mismo les dará una señal: La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamará Emanuel” Isaías 7:14 (NVI).
Buen Dia
Juan C Quintero
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