
En el libro de los Proverbios, capítulo 15, verso 1, dice así, “La respuesta amable calma la ira; la respuesta grosera aumenta el enojo”(RVC).
En nuestra cultura típicamente se interpretan a las “respuestas amables” como un sinónimo de debilidad, es como si aquellos que usan palabras poco amables o groseras fueran más fuertes que los demás.
La realidad es que esto no es cierto, porque la mayoría de nosotros sabemos que cuando hay una contienda si los dos en disputa gritan y se insultan se produce lo que el versículo de hoy establece, que “la respuesta grosera aumenta el enojo”
Sabemos que Jesús vino a la tierra a reconciliar al hombre con Dios, es decir que Él es el ejemplo completo de reconciliación.
Ahora en esta temporada debemos reflejar a Jesús siendo también nosotros gestores de la reconciliación.
Al hacerlo recibimos el poderoso regalo que Jesús estableció en Mateo 5:9 cuando dijo, “Bienaventurados los pacificadores”.
Seamos todos participes del proceso de pacificación y reconciliación.
Comienza reconciliando los corazones al interior de tu familia, es decir que los matrimonios vivan en paz y manteniendo una relación saludable, donde haya respuestas amables ante las diferencias.
También entre los padres y hijos la cual debes ser una acción totalmente intencional, es decir que no dejas que el enojo se convierta en una raíz de amargura que destruya la relación y la integración familiar.
Para luego buscar la reconciliación con otras personas, como con tus amigos, así como también en otros lugares tales como el sitio de trabajo.
Pero la reconciliación más importante que necesitas tener es con Dios.
Es por medio de Jesús, de Su sacrificio y por su resurrección que tenemos entrada al cielo, no es por las buenas obras o por el corazón generoso, sino por el arrepentimiento de los pecados y la aceptación de Jesús como el Señor y único salvador de la humanidad.
Oremos “Amado Padre Celestial, gracias por mostrarme que debo ser reconciliador y mantener mis emociones en control. Te pido que me permitas recibir la bienaventuranza por ser un pacificador. Lléname con la unción de tu Santo Espíritu para tener un corazón apacible y por lo tanto brindar respuestas amables siempre, lo pido en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo “La respuesta amable calma la ira; la respuesta grosera aumenta el enojo”. Proverbios 15:1 (RVC).
Buen Dia
Juan C Quintero
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