
¿Alguna vez has tenido hambre o sed, pero simplemente no sabías qué querías comer, o que beber?
Quizás la respuesta que tengas sea “Hay hambre, pero no sé lo que quiero”. Así que muy probablemente con cualquier cosa puedes estas temporalmente lleno.
Igualmente, dentro de cada uno de nosotros hay un deseo; un anhelo de algo que simplemente no podemos identificar. Es un vacío que quieres y que necesitas llenar, el cual tratas de llenarlo con muchas cosas, tales como, conocer gente, trabajar, comer, buscar diversión, practicar o ver deportes e incluso refugiarse en la religión, por nombrar solo algunas cosas.
La realidad es que estas pueden traer algo de satisfacción, pero solo por un tiempo. Pero lo que realmente ocurre es que dentro de cada ser humano hay un deseo, un anhelo de establecer una relación con el Dios que nos ha creado y solo Él puede llenar ese vacío y satisfacernos profundamente.
En el Libro de los Salmos capítulo 42, verso 2 dice así, “Mi alma tiene sed de ti, Dios de la vida; ¿Cuándo vendré a presentarme ante ti, mi Dios?” (RVC)
Aquí el salmista reconoce que su anhelo, su sed espiritual interior y profunda, es por el Dios de la vida; demuestra con sus palabras que anhela la presencia de Dios.
Pero hay algo más poderoso, y es la revelación de que “solo Dios es el que puede satisfacer el deseo más profundo de tu corazón”.
Hoy quiero dejarte saber que, independientemente de cómo te sientas, ya sea en medio de tristeza y desánimo, o de grandes triunfos y victorias, tu esperanza tiene que estar puesta en Dios.
Adora y exalta diariamente al Dios que nos da la vida; y que es un Dios que está vivo.
Reconoce con tu fe que Él es el único que puede llenarte y satisfacerte cuando estás triste, pero también cuando hay gozo; cuando todo marcha de maravilla, o cuando estás desanimado; cuando has alcanzado una gran victoria o cuando tu corazón está abatido; es decir, que en todo y por todo lo alabas y lo reconoces como el Dios que te da llenura plena.
Oremos “Amado Dios, cuán agradecidos estamos de que estés en todo lugar con nosotros. Gracias porque podemos experimentar Tu presencia en nuestra casa, en el trabajo, en el automóvil, en cualquier lugar en el que nos encontremos. Hoy reconocemos que solo tú puedes llenar ese vacío interior y satisfacer nuestros más profundos anhelos. Sabemos que tú eres nuestra esperanza y nuestro refugio, lo creemos y declaramos en el Nombre de Jesús, Amén”.
Versículo, “Mi alma tiene sed de ti, Dios de la vida; ¿Cuándo vendré a presentarme ante ti, mi Dios?” Salmos 42:2 (RVC)
Buen Dia
Juan C Quintero
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