
Una excelente pregunta para hacernos es esta “¿en qué creo como cristiano(a)?”.
Y aunque para muchos parezca una pregunta un poco salida de contexto, no lo es; porque estamos en tiempos en los que las múltiples interpretaciones en todos los temas y las falsas noticias intentan confundir a la humanidad completa.
Es así como muchas ideas y creencias que van en contra de la Palabra de Dios se han establecido en la mente de los cristianos; por lo tanto, es imperativo tener la interpretación y la revelación correcta sobre lo que Dios quiere para Su pueblo
La forma por la cual ves y comprendes el mundo es la que determinará tus creencias, y estas te llevarán a tomar decisiones en tu vida diaria.
Así que tienes una decisión que tomar, o aceptas lo que la cultura y las tendencias sociales te presentan como la verdad para vivir en este mundo; o aceptas lo que la Palabra de Dios dice, sin adaptar, cambiar o interpretarlas amañadamente a los intereses particulares.
Por ejemplo, una tendencia mundial para el cristianismo es hacerles creer que Dios todo lo prospera, que en la vida Dios concede todas las peticiones incluso las egoístas y que sólo traen bienestar para esa persona, o tal vez, que no hay nada que hacer porque Dios lo hace todo; pero esto es totalmente alejado de la realidad bíblica.
Los cristianos tenemos que obedecer a lo que establece la Biblia, no estamos exentos de las dificultades de la vida; el Señor no nos dará todo lo que le pidamos caprichosamente; tampoco estamos para sólo hacer riquezas en la tierra cuando Jesús nos pide que las hagamos en el cielo.
La realidad es que Dios, si sana, restaura, prospera, nos guía y nos fortalece, pero “a Su manera”, porque Dios es totalmente soberano y nosotros somos sus hijos amados.
El apóstol Juan lo expresó con mucha sabiduría y claridad cuando dijo, “No amen al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, es decir, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. El mundo y sus deseos pasan; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. 1 Juan 2:15-17 (RVC)
¡Mejor no se puede expresar!; Seamos defensores de la verdad de al Palabra de Dios, tal y como esta escrita. Defensores de Jesús como el único camino al cielo y de los principios y valores cristianos porque son los que nos acercan y nos identifican con el Padre.
Oremos “Amado Señor, hoy reconozco que hay gran confusión en el mundo, que incluso ha llegado a los corazones de los cristianos. Pero decido que, ni la cultura, ni los falsos maestros, falsos pastores, falsos profetas me influyan para alejarme de la verdad. Tu eres la verdad, tu Palabra es mi verdad, Jesús es mi Señor y el Espíritu Santo mi ayudador, creo y defiendo mi fe, lo declaro en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo “No amen al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, es decir, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. El mundo y sus deseos pasan; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. (RVC)
Buen Dia
Juan C Quintero
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