
Creo que la mayoría de las personas en todo el planeta quisiéramos conocer qué decidir para no equivocarnos y qué destino tomar en nuestras vidas para tener una buena y productiva vida.
Es así como hablamos en términos de “caminos y puertas”, para referirnos a lo que ha de venir o lo que hay que dejar. Es como si estos caminos y puertas nos dejaran saber cómo nuestras vidas se dirigen en diferentes direcciones, dependiendo de si esas puertas “se abren o se cierran”.
En la Biblia, en el Salmo 25, verso 4 dice así, “Señor, muéstrame tus caminos, y enséñame tus sendas”. (LBLA)
Aquí David no pidió por una respuesta, pero sí oro pidiendo por indicaciones.
Es porque David sabía que Dios era confiable y que nunca habría un camino por el que él estuviera dispuesto a avanzar sin que Dios estuviera con él.
Hago referencia a que un camino no se trata solo de ir en una determinada dirección; lo que quiero decir es que seguimos un camino buscando y encontrando la guía de Dios, en todo momento.
La verdad es que nuestros ojos se pueden enfocar hacia donde nos llevan nuestros pies, pero cuando pones la mirada en Dios, es El quien nos llevará a donde Dios Él quiera.
También es cierto que el Señor nos ofrece opciones, por ejemplo, podemos detenernos cuando llegamos a una puerta que Dios está abriendo y darnos vuelta para regresar al dolor, el miedo, la ira, la soledad o lo que sea que nos impida tener una relación cercana con Dios; o podemos abrir la puerta y caminar hacia los brazos de Dios dándonos cuenta de que recibiremos esperanza y gozo en esa confianza. Dios no nos exige nada; Dios no se aparta cuando tomamos decisiones incorrectas. Dios va con nosotros en cada camino brindándonos orientación en cada paso del recorrido de la vida.
En muchos momentos las decisiones no son fáciles de tomar, pero puedes hacer como David, es decir, puedes orar pidiéndole al Señor que te muestre los caminos que debes seguir, las decisiones que debes tomas, las puertas por las que debes entrar, con la certeza de que Dios está cerca de ti.
Te recuerdo que en Jesús tenemos entrada al trono de la Gloria de Dios para recibir la guía que necesitamos y el direccionamiento para nuestras vidas.
Oremos “Amado Señor, gracias por ser un Dios de amor, de paz, de revelación y misericordia. Pero por sobre todo gracias por ser nuestro Dios en el diario caminar por esta vida. Hoy se que las decisiones las debo tomar pidiéndote la dirección que debo tomar, y las puertas por las que debo entrar, porque así asegurare que voy por el buen camino, lo creo y declaro en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo “Señor, muéstrame tus caminos, y enséñame tus sendas”. Salmo 25:4 (LBLA)
Buen Día
Juan C Quintero
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