Si quieres ser fructiferito
espiritualmente, siembra la
palabra de Dios en tu corazón.
Toda la Escritura es inspirada por Dios,
y útil para enseñar, para redargüir, para
corregir, para instruir en justicia a fin
de que el hombre de Dios sé perfecto…
2 Timoteo 3:16-17a
