
La definición de perseverancia, según el diccionario, es “esfuerzo continuo para hacer o lograr algo a pesar de las dificultades, el fracaso o la oposición”.
La verdad es que ser perseverante no es fácil, especialmente cuando la tarea parece imposible. Es mucho más fácil tirar la toalla y decir, “lo intenté”.
Pero como cristianos, se nos pide más. Estamos llamados a crecer continuamente en nuestra fe y en nuestro carácter. Porque somos hijos de Dios y Él quiere lo mejor para nosotros.
En lo natural, como padres, no solemos dejar que nuestros hijos se rindan o hagan un trabajo mediocre. ¿Por qué? Porque sabemos que son capaces de mucho más; Dios siente lo mismo por cada uno de nosotros.
Tú eres capaz de mucho más, pero necesitas poner tus ojos en Él y tener perseverancia.
En la Biblia, en la segunda carta a los Tesalonicenses, capítulo 3, verso 5, dice así, “Que el Señor los lleve a amar como Dios ama, y a perseverar como Cristo perseveró”. (NVI)
La Biblia nos dice que la perseverancia es importante en nuestras vidas.
Muchos cristianos no encuentran respuestas a los problemas porque se rinden demasiado pronto. Otros no reciben la sabiduría que Dios puede revelar porque no perseveran en la oración.
Otros no experimentan Su poder transformador porque no tienen la fe para creer por cambios y transformaciones en sus vidas.
Las Escrituras nos desafían a diario a seguir progresando, buscando cada día llegar a ser más como Cristo en nuestro vivir y nuestra actitud, pero esto requiere de perseverancia en el Señor.
¿Cómo?, te podrás preguntar, Leyendo la Palabra diariamente, orando a diario, participando de los servicios en la Iglesia, sirviendo a los demás y cumpliendo con el llamado que Dios te ha hecho.
Que nada te desvíe, ni te aleje de las cosas de Dios, de seguirlo a Él, de compartir Su Palabra con tu fe y con el testimonio de tu vida. Sé perseverante en tu fe, aunque lleguen pruebas y dificultades.
Oremos “Amado Padre celestial, gracias por ser un Padre de amor y de restauración, gracias por darnos a Tu Hijo Jesús, quien perseveró en Tu voluntad hasta morir en la cruz. Señor que en mi corazón haya esa misma fortaleza para no desfallecer en mi fe y pueda seguir adelante, creyendo y compartiendo el evangelio, sirviendo y participando de todo lo que me ofreces, lo creo y declaro en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo, “Que el Señor los lleve a amar como Dios ama, y a perseverar como Cristo perseveró”. 2 Tesalonicenses 3:5 (NVI)
Buen Día
Juan C Quintero
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MUCHAS GRACIAS MI ESTIMADO PASTOR Y BENDICIONES PARA SU MINISTERIO
Gracias a usted por sus comentarios, Dios le bendiga mucho más