
En este mundo que habitamos somos testigos e incluso participes de lo que ocurre, sabemos que van a llegar momentos en los que vamos a pasar por cosas que no son justas, nos toparemos con personas que quieren hacernos daño ya sea físico o emocional, pasarán desastres naturales y también experimentaremos quebrantamientos de la salud.
La realidad es que estas cosas pueden desanimar a muchos, pueden deprimir a otros, e incluso harán que algunas personas tomen decisiones drásticas y posiblemente incorrectas o alejadas de la Palabra de Dios.
Pero el Señor no quiere que te apresures, ni que vivas en angustia o temor, sino que quiere que pongamos la mirada en lo que es eterno antes que en lo temporal.
Lamentablemente muchos toman la salvación y la vida eterna a la ligera, cuando toda la Biblia tiene que ver con estos temas.
Quiero ser bien entendido, no estoy queriendo decir que Dios no va a solucionar tu situación o que Él solo se interese por lo eterno; solo quiero llamar tu atención para que abras tu entendimiento a que la vida eterna no se compara con el tiempo que vivimos en la tierra
En la Biblia, en el evangelio de Juan, capítulo 6, verso 27, dice Jesús, así, “Trabajen, pero no por la comida que es perecedera, sino por la que permanece para vida eterna, la cual les dará el Hijo del hombre. Sobre este ha puesto Dios el Padre su sello de aprobación”. (NVI)
Nuestro Dios nos invita para que tengamos más atención en lo que es para la eternidad que en aquello que es perecedero.
Tu ser interior es eterno, pero tu cuerpo es temporal, por lo tanto, vive para que tu alma sea guardada para la vida en el cielo.
El Señor en Su amor y misericordia, te ayudará a superar las dificultades de la vida. Y es por eso por lo que tienes que tener presente que “no hay prueba mas grande que tu capacidad para soportarla”, pero te pide que no te enfoques en esto sino en cuidar tu alma para honrarlo a Él.
No te amargues por lo que pasa a tu alrededor, no te molestes cuando las cosas no salen como tu quisieras, o cuando los planes de cambien abruptamente, más bien alaba al Señor, dale las gracias porque en Su amor él te ha cuidado y te cuidará, te ha guiado y te guiará, te ha respaldado y te respaldará.
¡Que tu vida refleje la fe en la certeza de que tu morada final es eterna al lado del Señor, aunque se presenten dificultades pasajeras en la tierra!.
Oremos “Señor amado, gracias por darme vida espiritual en Jesús. Gracias porque la vida que me das es eterna. Te pido que me ayudes a no vivir en temor o angustia por lo que pueda estar sucediéndome, sino en la promesa de la fantástica y feliz vida eterna. Que mi tiempo en esta tierra pueda glorificarte y ver tu grandeza, milagros y poder, lo creo y declaro en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo “Trabajen, pero no por la comida que es perecedera, sino por la que permanece para vida eterna, la cual les dará el Hijo del hombre. Sobre este ha puesto Dios el Padre su sello de aprobación”. Juan 6:27(NVI)
Buen dia
Juan C Quintero
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