Cuando mi mente está dirigida a Jesús, cuando
mis ojos están enfocados en lo eterno, cuando mis
oídos oyen más allá de las voces del momento,
puedo escuchar el canto del océano. El Señor en una
forma milagrosa pone todo en su debida perspectiva
cuando mi mente y corazón se centran en Su persona,
Sus obras y Sus promesas.
Gózate con tu Creador, no hay razón para estar triste.
He aquí, Dios es mi salvación; me aseguraré
y no temeré; porque mi fortaleza y mi
canción es Jehová, quien ha sido
salvación para mí.
Isaías 12:2
