
Tener certeza de algo es fundamental para actuar y decidir en la vida. Cuando una persona tiene dudas o temores no puede avanzar, se estanca y su vida se vuelve improductiva.
David en el Salmo 145, verso 18, hizo una poderosa declaración, que dice así, “Tú, Señor, estás cerca de quienes te invocan, de quienes te invocan con sinceridad”.
Así, entonces surge la siguiente pregunta, ¿quieres estar más cerca de Dios?
El Salmista define que la cercanía de Dios esta con aquellos que lo invocan, pero que lo invocan con sinceridad.
La Biblia traduce la palabra “invocar” como el acto de pedir ayuda o protección a Dios.
Así que tu solo podrás verdaderamente invocar al Señor si tienes la fe de que Él escuchará tu petición, y que va a obrar.
Entonces es interesante meditar en esto, porque lo opuesto a la confianza se define como duda, miedo e incredulidad. Los cuales son estados del alma que son totalmente contrarios al carácter de Dios.
En la mayoría de los casos el miedo es algo que persiste en la mente, pero que no es real, así que, si no puedes invocar sinceramente al Señor para clamarle por Su ayuda y favor, entonces debes erradicar todo vestigio de temor, duda e inseguridad sobre Dios y Su poder en tu vida.
Y hay mucho más, porque en la carta a los Romanos, capitulo 10, verso 13, Pablo le dice a la naciente iglesia que la vida eterna viene como resultado de creer y aceptar que Jesús es el Señor y salvador personal, y lo dice de la siguiente forma, “porque todo el que invoque el nombre del Señor será salvo”.
Jesús solo se hace realidad en aquellos que confían plenamente en Él, invocándolo con fe con total y absoluta sinceridad.
Te motivo para que no dejes que nada se interponga entre el Señor y tu relación con Él.
Que no sea el temor, sino la fe la que pueda hacer que reconozcas la soberanía de Dios, la libertad que hay en Cristo y la guía que tienes en el Espíritu Santo.
Te recuerdo que el Señor te ama con un amor profundo y eterno. Nos promete bendecirnos si lo buscamos con todo el corazón, por lo tanto, vale la pena renunciar al temor y vivir en el amor y en la fe que Él quiere que tengamos.
Oremos “Amado Señor, hoy reafirmo mi fe puesta en Jesús, en el sacrificio de la cruz y todo lo que Él hizo por mi aun sin que yo lo pueda merecer. Hoy invoco tu nombre para que escuches mi clamor y pueda yo sentir que estás cerca mío, lo creo en el Nombre de Jesús, Amén”
Versículo “Tú, Señor, estás cerca de quienes te invocan, de quienes te invocan con sinceridad”. Salmo 145:18 (RVC)
Buen Día
Juan C Quintero
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