
Cuando algo no sale bien, muchos tienen la tendencia a creer que las cosas seguirán mal, es decir que tienen pensamientos pesimistas sobre ellos mismos y sobre su futuro.
He experimentado altos y bajos en mi propia vida, lo he visto en familiares y amigos, por lo tanto, puedo asegurar que las caídas no son el final del destino, pero también puedo asegurar que los éxitos tampoco son definitivos.
Esto nos lleva a hacernos una pregunta, ¿si lo que ocurre en la tierra y las situaciones de la vida no las podemos todas controlar, entonces que podemos hacer?
David en sus salmos expresa esta clase de situaciones en los salmos, en ellos ha expresado tanto los tiempos de victoria, como los de angustia y temor, este hombre con la ayuda de Dios tuvo grandes triunfos, pero también fuertes tiempos de persecución.
Leamos lo que escribió en el Salmo 60, verso 11, que dice “Bríndanos tu ayuda contra el enemigo, pues de nada sirve la ayuda humana”; este clamor da a entender que la capacidad humana es limitada ante muchos de los retos de la vida, es decir, que lo que debes hacer es buscar la ayuda de Dios en todo momento.
No dejes que la depresión gane terreno ante las derrotas, pero tampoco que el espíritu de triunfalismo te haga sentir infalible.
Insisto que la vida es como una “montaña rusa” en la que pasaremos por todo tipo de experiencias, pero en la que lo único real y definitivo es nuestra fe.
Ninguna derrota o enfermedad o adicción son el punto final de la vida, con Dios todo lo puedes.
Ningún éxito tiene sabor de victoria permanente sino sirve para honrar a Dios y servir a los demás.
En el verso 12 del Salmo 60 David termina escribiendo lo siguiente “Con Dios obtendremos la victoria; ¡él pisoteará a nuestros enemigos!”
Esta es una gran y poderosa verdad, porque siempre con Dios, colocándolo a El en el primer lugar obtendremos la victoria, aun en los momentos en los que parezca que nada va a cambiar, sino que las cosas empeoran, aun en estos momentos necesitas tener una fe firme, confiando como lo hizo David para que puedas declarar, “con Dios obtendré la victoria, me niego a quedarme en el punto de la depresión y de la negatividad, porque el Señor es mi fortaleza”.
Oremos, “Amado Señor, gracias por mostrarme que el único camino a una victoria segura esta en Ti. Renuncio a sentirme deprimido cuando las cosas no salen como yo espero, pero también al espíritu de triunfalismo que me pueda llevar a sentir que no te necesito. Que la humildad y la fortaleza interior que tu Espíritu Santo colocan en mi sean el timón de mi vida lo pido y declaro en el Nombre de Jesús, Amén”.
Buen Dia
Juan C Quintero
www.buendiatodoslosdias.com

Gracias por llevar esperanza y la Palabra. Bendiciones desde PR-
Amén, esa es la intención, Dios te bendiga mucho