Por la vía dolorosa, Jesús derramo su sangre
por ti y por mí. Cuan regalo tan precioso
nos ha dado Nuestro Salvador.
Señor te pido me ayude a ser agradecido de
ese sacrificio, viviendo una vida integra
y piadosa delante de tu presencia.
Mas Él fue herido por nuestras rebeliones,
molido por nuestros pecados. Por darnos la paz,
cayó sobre él el castigo, y por sus llagas
fuimos nosotros curados.
Isaías 53:5
