Jesús, el buen Pastor, se transformo en Cordero y se
sacrifico para cargar con ellos y ofrecernos el perdón.
Cuando entrego su vida por nosotros y resucitó,
nos redimió. Por eso, cuando aceptamos su regalo
de salvación por medio de la fe,
ya no estamos separados de Dios.
Aleluya!!
El siguiente día vio Juan a Jesús que
venía a él, y dijo: He aquí el Cordero
de Dios, que quita el pecado del mundo.
Juan 1:29

