
Una calumnia es “una acusación falsa que se declara en contra de alguien con la clara intención de provocarle un daño o crearle mala fama”.
Saber con quién hablamos y de qué hablamos es supremamente importante, especialmente por la credibilidad de las palabras.
En estos tiempos la gente; ya sea por hacer una broma de mal gusto, o por causar un daño, inventan historias calumniosas sobre otras personas y las publican en los medios sociales; muchas han sido tan impactantes que se convierten en virales en todo el mundo.
Pero, ya sea en un pequeño círculo de personas o abiertamente en las redes sociales, la calumnia es aborrecida por Dios.
El apóstol Pablo en su carta a Tito capítulo tres, verso dos, le exhorta para que no deje que se calumnie a las personas, además de evitar los pleitos.
Y nos deja la recomendación para actuar correctamente, dice que “debemos ser amables y actuar con verdadera humildad en nuestro trato hacia todos los demás”
Es tan dañino el inventar algo sobre una persona como divulgarlo.
Si has caído en calumnia, “Corta con este pecado de maldad contra la integridad de los demás”; te sugiero que apliques esta táctica; “Si alguien te habla de otra persona, revisa primero, verifica si es verdad antes de contribuir con la difamación y crecer el problema”.
Los cristianos somos personas de bien, que hablamos bien del prójimo y que no nos rebajamos a insultar a otros y mucho menos con acusaciones falsas para dañarles su reputación
Te invito a revisar tu amistad con la persona calumniadora, el Señor te quiere hablando bien, actuando bien, respetando a los demás y creando un ambiente de hermandad y paz entre todos.
Versículo “No deben calumniar a nadie y tienen que evitar pleitos. En cambio, deben ser amables y mostrar verdadera humildad en el trato con todos”. Tito 3:2 (NTV)
Buen Dia
Juan C Quintero
