
Se puede asegurar que la vida diaria es un completo y permanente desafío, en algunos casos estos son simples obstáculos a vencer; los cuales se superan fácilmente; otros por el contrario son grandes retos que nos colocan en una posición de tomar decisiones y de asumir riesgos, ya sean estos, una relación interpersonal compleja, el establecimiento de un nuevo proyecto, las dificultades laborales o una situación personal profunda que requerirá tener más fe.
Creo fielmente que Dios nos está llamando a tomar decisiones y a aceptar ciertos riegos los cuales tendrán como recompensa el crecimiento emocional, intelectual, pero sobre todo el crecimiento espiritual.
Quiero hacer mención a dos elementos, que considero fundamentales en el momento de asumir la responsabilidad del reto. El primero es que “nuestra fe será desafiada”; lo que significa que debemos dejar lo que es cómodo, para cambiar la situación, es decir, dar pasos en la dirección en la que la fe sea retada, aunque también es una invitación a cambiar la rutina; creando una nueva que ayude al proceso de lograr superar el reto; lo que implicará también la apertura a ser creativos y a depender de Dios. Segundo, “tener la certeza de que Dios está con nosotros”. Sin duda, el Señor siempre está con nosotros y su Espíritu Santo nos da el poder para tener la victoria.
Cuando caemos, Él nos ayuda a levantarnos, si las fuerzas se acaban, Él nos fortalece; si necesitamos respuestas, Él nos instruye; si los demás nos quieren desanimar, Él está dando gritos de júbilo para que no nos desmotivemos.
Te pregunto, ¿estás viviendo momentos de desafío? Alégrate, toma un nuevo aire, respira profundamente. Debes orar y prepararte porque al final del reto verás que fue más grande la victoria dada por Dios que la situación que en el pasado tuviste. Debes dar el paso de fe, aceptar el reto y asumir el “riesgo” que implica creerle a Dios
Confíe pues en Su poder y Su gracia están con nosotros todos los días de la vida.
Oro para que tengas tu mente abierta y tu espíritu dispuesto para asumir el reto de triunfa sobre cualquier desafío.
Versículo “Cobren ánimo y ármense de valor, todos los que en el Señor esperan”. Salmos 31:24 (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero
