
Toda relación sistémica está basada en la confianza. Las sociedades empresariales se basan en la confianza, el matrimonio se basa en la confianza; el soporte de la amistad es la confianza; incluso nuestra fe se basa en la confianza.
Pero el temor lo destruye todo. Hay un dicho que dice, que “cuando la desconfianza y el temor entran en una relación, el buen resultado se escapará por la ventana”.
Si no se confía en el cónyuge la relación está rota; si se desconfía de los amigos, se pierde su amistad; el temor a perder hará que los negocios se dañen… etc.
La fe confiada te hace vivir en la certeza del poder de Dios; pero el temor te hace vivir en un estado de inseguridad peligroso.
Es por eso que, cuando oras “confiando en Dios”, puedes sentir que Él está en control de todo, sabes que tus oraciones son escuchadas, y que se cumple la Palabra que declara que “a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien” (Romanos 8:28).
Pero cuando oras con temor y desconfianza, sientes que Dios no te escucha, dudas del amor de Dios, de Su poder, te llenas la cabeza con preguntas tales como, “¿por qué hace Dios las cosas así?”.
Y es que el temor no viene de Dios, puesto que te desalienta, te desanima a ser obediente a Dios. Te desanima a disfrutar de la bendición de Dios. El temor es el gran desalentador de la vida y de los logros.
Podemos asegurar que “el desaliento es la mano derecha del miedo”; estos van de la mano, el uno se alimenta del otro, creando un círculo vicioso de descontento.
Puede ser que tu visión y propósitos dados por Dios puedan estar dormidos por ahora, pero una visión o un propósito dormido no significa que estén muertos. Solo necesitan de otras personas y de los recursos adecuados para que se desarrollen y que recobres la confianza.
Usa este tiempo de incertidumbres para hacer crecer tu fe y así ahogar tus miedos. Solo hay dos caminos posibles, “vives por el temor o vives por fe”.
Habrá triunfo sobre el temor si escoges seguir el camino de la fe. Cuando por causa del temor se ven obstáculos, la fe ve oportunidades; cuando el temor ve fallas; la fe ve soluciones; cuando el temor espera un futuro incierto y desastroso; la fe cree que lo mejor de Dios está por llegar.
Alguien dijo que “vivir entre el temor y la fe, es como tener un pie en tierra firme y el otro en la arena movediza; si te quedas en la tierra firme de la fe podrás progresar; si te quedas en la arena movediza del temor, esta te tragará”.
Confía en Dios y entrégale todos tus temores.
Versículo “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”. Romanos 8:28 (NVI).
Buen Dia
Juan C Quintero
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