
Al nivel empresarial, los líderes se adaptan cuando las personas o las circunstancias cambian, para que así puedan ejecutar sus prioridades en los negocios de una manera más efectiva. Es claro que las nuevas tendencias en la economía y la psicología de las personas requiere que los líderes sean exigentes y ágiles para ajustarse a las realidades permanentemente cambiantes. Eso significa que deben estar enfocados.
En la fe es igual, todos los creyentes debemos estar atentos a las señales que el Señor usa para mantener nuestro enfoque y la dependencia puestas en Él. Nombro solo unas: las presiones financieras, los cambios en las habilidades laborales, las situaciones difíciles a nivel familiar, y muchas otras más son una llamada de atención que nuestro Salvador emplea para sacudir nuestro pensamiento obsoleto.
Te pregunto, ¿te aferras a lo que tuvo éxito en el pasado, o tienes la mente abierta para lo que necesitas cambiar hoy?
Tal vez es hora, de que, por fe, efectúes cambios. Es decir, que puedas encontrar nuevas y mejores formas de activar tu relación con Dios.
Ore con fe, revisa tus hábitos cotidianos, has una lista de lo que sí y de lo que no está funcionando y actúa en fe.
A esto lo llamo “ser líderes de nuestra fe”.
Un líder audaz evalúa la situación y luego se adapta bajo guía del Señor.
Aprendamos del apóstol Pablo quién expresó en la primera carta los corintios, capítulo nueve que: “se había hecho débil para ganar a los débiles en la fe, es decir que él hacia las adaptaciones necesarias para cumplir la misión encomendada por el Señor”
Oro para que realices los cambios en tu vida que te traerán de regreso a liderar tu fe ante Dios.
Devocional “Cuando he estado con los que son débiles en la fe, me he vuelto débil como uno de ellos, para ganarlos también. Es decir, me he hecho igual a todos, para de alguna manera poder salvar a algunos”. 1 Corintios 9:22 (NVI)
Buen dia
Juan C Quintero
