El pecado endurece el corazón de las personas. Desobedecer a Dios es la mayor tragedia a la cual se puede enfrentar una persona. Cuando una persona desobedece a Dios en muchas ocasiones lastima a otras personas. Lamentablemente un pecado en muchas ocasiones, lleva a las personas a caer en otro pecado. Cuando una persona desobedece a Dios le da armas a Satanás para que lo pueda vencer. La única forma de detener las consecuencias del pecado es aceptando que se ha pecado, arrepintiéndose de haber actuado de esa manera, reconociendo que uno es impotente para borrar su pecado y aceptando el amor de Dios para uno a través de Jesucristo. El pecado endurece el corazón de las personas; mas el amor de Dios transforma al corazón arrepentido. (Jorge L. Cintrón)

