PERMANECED EN MÍ
Pastor Jorge L. Cintrón
“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.”
Juan 15:1-11
Hay cuatro (4) objetivos que un cristiano debe lograr para alcanzar una vida abundante: 1) llevar fruto, 2) oraciones contestadas, 3) glorificar a Dios, y 4)tener gozo.
Una de las características del evangelio de Juan es que en vez de utilizar parábolas utiliza largos diálogos o discursos. Juan tiene cuatro (4) largos diálogos o discursos.
Diálogo con Nicodemo (Juan 3:1-36)
Diálogo con la mujer samaritana (Juan 4:1-42)
Discurso de la Fiesta de los Tabernáculos (Juan 7:1-8:59)
Discurso final (Juan 13:1-17:27)
Al utilizar la palabra discurso no debe venir a la mente la idea de un mensaje de los que se dan hoy en día en las iglesias. El concepto es el de una serie de expresiones dichas por Jesús que son unidas entre sí.
En el Discurso final hay una parte que gira en torno a la expresión de Jesús: “Yo soy la vid verdadera” (Juan 15:1)
Otra de las características del evangelio de Juan es lo que se conoce como los Yo soy. Son siete.
Yo soy el pan de vida (Juan 6:35)
Yo soy la luz del mundo (Juan 8:12)
Yo soy la puerta (Juan 10:7,9)
Yo soy el buen pastor (Juan 10:11,14)
Yo soy la resurrección y la vida (Juan 11:25)
Yo soy el camino, la verdad y la vida (Juan 14:6)
Yo soy la vid verdadera (Juan 5:1).
Al Jesús utilizar la expresión -Yo soy- trae a la memoria de sus oyentes la experiencia que tuvo Moisés cuando fue comisionado en el Monte Horeb al ver la zarza ardiendo para ser libertador de Israel. Moisés expresó: “He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé? Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.” (Éxodo 3:13-14)
Al Jesús utilizar la expresión -Yo soy- en siete (7) ocasiones, según recoge el evangelio de Juan, está afirmando que Él es Dios.
Jesús utiliza con un propósito específico el último –Yo soy-; Yo soy la vid.
Jesús cualifica esa expresión y dice: Yo soy la vid verdadera
Está señalando que hay otra vid, pero que esa no es verdadera.
A través del Antiguo Testamento se utiliza en varias ocasiones la imagen de que Israel es la vid de Dios. Ejemplo de esto es lo que expresa Isaías: “Ahora cantaré por mi amado el cantar de mi amado a su viña. Tenía mi amado una viña en una ladera fértil. La había cercado y despedregado y plantado de vides escogidas; había edificado en medio de ella una torre, y hecho también en ella un lagar; y esperaba que diese uvas, y dio uvas silvestres. Ahora, pues, vecinos de Jerusalén y varones de Judá, juzgad ahora entre mí y mi viña. ¿Qué más se podía hacer a mi viña, que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo, esperando yo que diese uvas, ha dado uvas silvestres? Os mostraré, pues, ahora lo que haré yo a mi viña: Le quitaré su vallado, y será consumida; aportillaré su cerca, y será hollada. Haré que quede desierta; no será podada ni cavada, y crecerán el cardo y los espinos; y aun a las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella. Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa suya. Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y he aquí clamor.” (Isaías 5:1-7)
Ya la Vid de Dios no es Israel. La vid es Jesús y la comunidad de los le han recibido son los pámpanos o ramas de las cuales brotan los frutos.
Ya que la vid verdadera es Jesús y los pámpanos son aquellos que le han recibido como Salvador; Él está hablándole a la Iglesia Cristiana.
También es una palabra fuerte para los que forman parte de la Iglesia. Jesús señala que todo pámpano, esto es creyente en Él, que no lleve fruto será quitado de la vid. Al ser quitado se seca. Al secarse será echado al fuego.
La vida cristiana es algo más que venir el domingo en la mañana al templo.
Pablo lo expone de forma precisa en su carta de Gálatas. “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.” (Gálatas 5:16-25)
La vida cristiana no es un llegar; es un seguir continuamente hacia Cristo. Jesús señala que Dios irá perfeccionando la vida del creyente. Dios limpiará al cristiano no para que lleve fruto, sino para que lleve más fruto.
Hay un verbo que Jesús utiliza, según la versión Reina-Valera 1960, de diferentes maneras en este dialogo. Es el verbo permanecer. Lo utiliza unas ocho (8) veces
Hoy por hoy, las personas quieren tener una vida cristiana abundante dedicando una (1) hora y media a la semana a estar en un templo. Hago ésta pregunta ¿eso es permanecer en Cristo? ¿Dónde está la lectura de La Biblia? ¿La oración? ¿El congregarse con los hermanos?

