
La mesa está lista. El pan y el vino están allí… es el día de la última cena de Jesús con sus discípulos antes de ir a la cruz.
En dialogo con ellos el Señor les dice “Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido” (Juan 16:24 – RVR60)
Él quiere que sus seguidores experimenten una gran alegría… un gozo profundo.
Y aunque se supone que los cristianos sean personas alegres, veo como muchos están tristes y sin gozo, lloran y sufren.
Esto me lleva a la conclusión de que el gozo, tal y como Jesús quiere que lo tengamos es el resultado del fruto del Espíritu en nosotros.
Aunque hay motivos para estar alegres, a veces las situaciones llegan y te roban el gozo. Sabes que deberías sentirlo, pero realmente no lo sientes.
Curiosamente, la Biblia nunca recomienda que nos regocijemos sino que nos ordena que lo hagamos.
El apóstol Pablo lo escribió en Filipenses 4:4 “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: !Regocijaos!” (RVR60)
Hoy recuerda esa última cena de Jesús, y acepta la invitación que Él te hace… “ven, hijo(a) mío(a), participa”
Participa del gozo del Señor… decide ser un(a) cristiano(a) alegre, no algunos días… sino consecuentemente todos los días.
Anhelo y oro para que la plenitud del gozo que Cristo prometió sean una realidad en tu vida.
Versículo: “Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido” Juan 16:24 (RVR60)

gracias pastor,DIOS TE BENDIGA DESDE COLOMBIA UN ABRAZO FRATERNAL.