
Los dichos populares muchas veces se toman literalmente como verdades. Existen frases como “la primera impresión es la que vale”, la cual es tomada como realidad por muchos, es decir, ven a alguien y en ese momento deciden si la persona les va a gustar o no. Esto es, asumir una posición a la ligera sin conocer más a fondo a la persona.
La Palabra de Dios nos dice que “el hombre mira la apariencia exterior de los demás mientras que el Señor mira el corazón” (1 Samuel 16:7).
Para quien quiere entrar en un círculo nuevo; ya sea un trabajo, una comunidad, una iglesia, es importante vestir decentemente, acorde con el lugar que se visita y además buscar tener buenas relaciones con los demás, es decir, querer causar una buena impresión; aunque estoy seguro de que algunos te juzgaran “a priori” para bien y para mal.
¿Qué hacer?, porque podrías pensar “Dios es Dios y por eso El sí puede conocer el corazón de las personas”; para nosotros los seres humanos este será un proceso que toma tiempo, es decir, conocer verdaderamente a una persona requiere tiempo.
Nunca “prejuzgues” a alguien porque inicialmente no te ha caído bien; o porque consideras que “no está a la altura de tu nivel”. Porque con cada persona que conozcas Dios puede gestar algo poderoso, para ti o para servirle a esa persona.
Te recuerdo que el mundo da muchas vueltas y en una de esas, tal vez llegues a necesitar de esa(s) persona(s) que estás menospreciando en la actualidad.
Humildad quiere decir también no hacer juicios sobre los demás que te hagan sentir como un ser superior a ellos. Mas bien trata de encontrar en el fondo de cada persona lo que hay en su corazón, tal vez descubras una joya que necesita de tu acción como servidor de Dios para pulirla.
Oremos hoy para que podamos ver el interior de las personas, antes que hacer el juicio sobre el exterior; que podamos descubrir el corazón que hay detrás de cada persona para valorarla con justicia.
Versículo: “Pero el Señor le dijo: «No te dejes llevar por su apariencia ni por su estatura, porque éste no es mi elegido. Yo soy el Señor, y veo más allá de lo que el hombre ve. El hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero yo miro el corazón”. 1 Samuel 16:7 (RVC)
Buen Dia
Juan C Quintero
