
Una de las cosas que me llama la atención sobre los niños es su capacidad de asombro. Al mostrarle algo nuevo a un bebé este abrirá sus ojos con una mirada que refleja su curiosidad y su deseo de descubrir más de su entorno.
Recuerdo la primera vez que vi el mar, fue una gran y profunda emoción poder estar frente a una cantidad de agua de esa magnitud; igualmente me impresionó grandemente visitar el río Amazonas en Leticia (Colombia)… dejando estos una profunda huella en mi vida.
Es curioso, pero los adultos perdemos con facilidad la capacidad de asombrarnos, dejamos de percibir las pequeñas cosas que nos ha dado Dios en la naturaleza y en la cotidianidad de la vida.
Es claro que asombrarse no es un reflejo ignorancia, ni ingenuidad o falta de madurez, sino que es la reacción sorpresiva ante la novedad, es la habilidad que se tiene de recibir y percibir lo nuevo que llega; es una forma de vivir la realidad y de recrear la imaginación, que -como en el caso de los niños, se hace con una mirada limpia y siempre alerta para ver las cosas.
Madurar no debiera suponer el abandono de esta capacidad de respuesta sincera, de disfrutar y asombrarse en ver la grandeza de la creación aun en las cosas diminutas. El asombro está ligado también con el deseo de aprender; quien quiere aprender se asombrará constantemente… porque desea recibir, aprender y conocer más.
!No pierdas la capacidad de asombrarte!. Esa es una cualidad que tuviste en tu infancia y que muchos pierden con el paso del tiempo.
Que los milagros te asombren, que tengas la expectativa de que un nuevo milagro llegará y que tu fe sea grande para que puedas darle la Gloria a Dios, tanto en los pequeños “asombrosos milagros” como también en los más grandes y que lo hagas sin distinción.
Hoy te invito a recuperar esa capacidad de asombrarte por lo que Dios ha hecho y sigue haciendo en nuestros días.
Oro para que recobres el deseo de percibir, ver y experimentar lo nuevo que Dios quiere hacer en ti y a través tuyo; que te asombres aprendas y agradezcas por lo recibido.
Versículo: “Te alabo porque tus obras son formidables, porque todo lo que haces es maravilloso. ¡De esto estoy plenamente convencido!”. Salmos 139:14 (RVC)
Buen Dia
Juan C Quintero
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