
En mi propia experiencia he encontrado que hay cosas que llegan a nuestra vida lentamente y que se establecen en nosotros, por ejemplo, con el pasar de los años las personas pierden la seguridad en sí mismos y el temor les gana terreno. Es tan imperceptible que a duras penas nos damos cuenta y nos envuelve el corazón y la mente afectándonos en nuestra capacidad para la toma de decisiones, causándonos problemas de salud y apagando la fe… es tan fuerte que mucho dejan de caminar por fe y se resignan a ese estado de angustia y temor que les puede hasta paralizar por completo.
Si los temores no son atacados desde el principio, más temprano que tarde, van a interferir en tu vida.
Quiero enumerar algunos de los problemas causados por el temor; en lo físico se experimenta un estrés permanente que se traduce en tensión muscular, dolor de cuello, de espalda y cansancio permanente; nuestras emociones también se afectan porque pueden producir una ansiedad extrema que nubla la mente, que impide el tomar decisiones apropiadas e incluso paralizar toda acción y movimiento en la persona que lo sufre; finalmente ataca a nuestra fe y a la capacidad para creer en las promesas de Dios.
Es por eso que el temor debe comenzar a tratarse desde que aparecen los primeros síntomas; en la Biblia observamos como toda una nación estuvo presa del temor por un grupo de “espías” que habían sido enviados a ver la tierra prometida y evaluar la manera de conquistarla, pero 10 de los 12 enviados dieron un concepto basado en el temor y no en la fe, lo que condujo a todo el pueblo a dilatar por 37 años la conquista de la tierra prometida, esto es 37 de los 40 que estuvieron en el desierto (ver Números 13:1-33)
La confianza en Dios debe estar por encima de los temores personales, porque, a menos que usted confíe plenamente en Dios, un solo temor puede dominarle fácilmente, llenando su vida de incertidumbre y que a su vez le pueda trasladar su negativa visión a otros.
El temor y la fe son contrarios, son opuestos, no pueden operar los dos simultáneamente. Por eso cuando el temor aparezca debes leer, creer y poner en práctica las promesas de Dios.
La oración te hagas hoy debes ser para que haya victoria en la vida de todos aquellos que se están dejando vencer por el temor; para que sea más fuerte la fe que el temor y para que se les revele en la mente y en el corazón que Dios todo lo puede.
Versículo: “Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza” Salmos 56:3 (NVI)
Buen Dia
Juan C Quintero
www.buendiatodoslodias.com
Buen Dia – Fe que vence al temor
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