Yo necesito de Dios, aunque Dios no necesita de mí. Su amor por mí es un privilegio; y que Él me permita ser canal de su amor para otros es otro privilegio. Soy imperfecto y Él me ama. Soy imperfecto y Él permite que sea colaborador. Gracias Dios porque, aunque tú no me necesitas; aunque soy imperfecto te puedo llamar papá y caminar por la vida agarrado de tu mano (Jorge L. Cintrón)

