A las personas normalmente las juzgamos por la manera como se ven, es decir, vemos su cara, la manera de vestir y de actuar, y nos hacemos una idea de cómo son; pero el verdadero ser, lo importante de cada uno no está en el exterior, sino en el interior.
Dios nos ve desde adentro hacia afuera, Él conoce nuestro interior, lo que hay en nuestro corazón; por eso cuando nos rendimos a Él comienza a producir en nosotros el cambio interior, eso significa que Dios te cambia de adentro hacia afuera y lo hace mediante procesos; algunos de ellos implican una total transformación; esto significa que en muchos casos esos cambios van a doler, serán difíciles.
El Espíritu Santo está trabajando arduamente en romper con lo viejo que está en nosotros y nos está dando una nueva apariencia interior, sana, restaurada, fuerte.
Deja que el Señor actúe, limpie y restaure todo lo que hay en el interior, permite que sea Él, aunque duela, quien le haga ser esa persona renovada que tendrá una vida con propósito y que impactará a su actual y a su futura generación.
Oremos: “Señor, gracias por ver mi interior, solo tú me conoces mejor que nadie, creo que, aunque no me guste lo que siento o lo que estoy viviendo sé que estás trabajando en mi para ser esa persona fuerte espiritualmente que deseas que sea. Hazme de nuevo para ser más como tú, te lo pido en el nombre de Jesús, Amén”
Versículo: “…El Señor no ve las cosas de la manera en que tú las ves. La gente juzga por las apariencias, pero el Señor mira el corazón” 1 Samuel 16:7 (NTV)
Buen Día
Juan C Quintero
www.buendiatodoslosdias.com
Buen Dia – Cambio Interno
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