“Vengan ahora. Vamos a resolver este asunto —dice el Señor—. Aunque sus pecados sean como la escarlata, yo los haré tan blancos como la nieve. Aunque sean rojos como el carmesí, yo los haré tan blancos como la lana.”
Isaías 1:18 NTV
Que invitación tan impactante. Ser limpiados de todos nuestros pecados sin importar cuan graves hayan sido estos.
La mente humana suele diferir con esta propuesta, sentir que no somos dignos o que es tan sucio nuestro pasado que no es posible llegar a un nivel aceptable delante de Dios bajo ninguna circunstancia.
He aquí la propuesta, “Vengan ahora. Vamos a resolver este asunto —dice el Señor—…”
Jesucristo ya hizo el sacrificio, ya pagó el precio para tu libertar, y ya derramó su sangre inocente para limpiarte de “todos” tus pecados, no de algunos, sino de todos.
Acepta la desinteresada invitación de Dios y acércate con la única condición: estar dispuesto a ponerte a cuentas, a confesar y a pedir perdón con todo tu corazón.
Disfruta la paz que solo el perdón del Padre puede dar. Libérate de toda atadura y vive una vida plena y abundante en Cristo Jesús nuestro Señor.
Dios te bendiga y te guarde!
-Por: Mildred Natera
