Un filtro de café desempeña una funcíon importante en la elavoración de una buena taza de este brebaje. Retiene los posos amargos a la vez que permite que las reconfortantes y aromáticas gotas de rico café fluyan en la cafetera. Cuando retiras el filtro, no solo contiene los posos empapados y sucios que ya no sirven para ningún buen propósito.
Imagina lo que se encontraría si se colocara un filtro sobre tu boca, para atrapar todo lo desagradable antes de que saliera por tus labios. ¿Cómo estaría de lleno el filtro antes de que acabara el día? Nuestro Padre Celestial desea que nuestras palabras sean reconfortantes e inspiradoras, nunca amargas o desagradables. De hecho, su mensaje de amor no puede fluír de una boca amarga. Pero hay una solución… podemos pedir al Espíritu Santo que sea nuestro filtro.

La Biblia dice: Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. Efesios 4:29
Por: Susie Perez
