La manera en que nos conectamos con los demás es por medio de la comunicación, hemos sido dotados de capacidades increíbles para transmitir nuestros pensamientos, sentimientos, estados de ánimo, deseos, ideas, etc.
La comunicación ha sido desde la antigüedad motivo de múltiples estudios a diferentes niveles, desde el lingüístico hasta el psicológico, pero no nos damos cuenta quizás que debemos aprender a comunicarnos de quien nos creó, es decir, debemos preguntarle a Dios cómo usar la capacidad de comunicación que Él nos ha dado.
La oración es el medio por el cual nos comunicamos con el creador. Orar es hablar con Dios usando nuestras propias palabras y lenguaje. Así como consideramos supremamente valiosa la comunicación en la familia, el trabajo, estudio, etc., también debemos considerar de superlativa importancia nuestra comunicación con Dios.
Al buscar al Padre Celestial mediante la oración recibimos grandes beneficios, tales como:
– Nos conectamos con el Espíritu Santo.
– Aprendemos a ser como Jesús,
– Recibimos ánimo y fortaleza
– Nos hacemos más sabios
– Recibimos revelaciones de las cosas que no conocemos ni sabemos
– Somos edificados para cumplir el propósito de la existencia.
– Aprendemos a depender de Él
– Fortalecemos la fe
– Recibimos respuesta celestial
– Aprendemos a comunicarnos amando a los demás… etc.
Pudiera continuar indefinidamente, porque los beneficios de comunicarnos con Dios son incontables. Es más, al aprender a orar, aprendemos a comunicarnos con los demás porque la Gracia de Dios será manifestada en nosotros al estar llenos del Espíritu Santo. ¿No son estas razones más que poderosas para buscar al Señor en oración permanente?
Oremos: “Señor, bendito y grande eres, honro Tu Santo Nombre, abro el corazón para recibir de ti, para hablar contigo, me acerco con el deseo de escuchar tu dulce voz, para conocerte más y expresarte mis más profundos deseos y aflicciones, sabiendo que tu responderás a mi clamor, lo oro en el nombre de Jesús, Amen”
Versículo: “En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan”. Hebreos 11:6
Buen Dia
Juan C Quintero
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