
Cada vez que llegamos a un supermercado, Benjamín quiere montarse en uno de los carritos que tienen forma de coche y donde él puede ir “manejando”. Sin embargo, no siempre están disponibles y, por ende, debe entonces subirse en uno de los carritos comunes que se encuentran en el lugar. Al momento de ir al supermercado vamos con la lista de compras que necesitamos y tratamos de salir con todo lo acordado. En la salida pueden observarse carritos que no le cabe más nada y otros que van de manera un poco más moderada. Incluso hay clientes que salen hasta con dos carritos de compras.
La Palabra de Dios dice en 1 Corintios 3:11-15 “Pues nadie puede poner otro fundamento que el que ya está puesto, el cual es Jesucristo. Ahora bien, si sobre este fundamento alguno edifica con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, paja, la obra de cada uno se hará evidente; porque el día la dará a conocer, pues con fuego será revelada; el fuego mismo probará la calidad de la obra de cada uno. Si permanece la obra de alguno que ha edificado sobre el fundamento, recibirá recompensa. Si la obra de alguno es consumida por el fuego, sufrirá pérdida; sin embargo, él será salvo, aunque, así como por fuego”. También dice en Apocalipsis 3:17-18 “Porque dices: Soy rico, me he enriquecido y de nada tengo necesidad; y no sabes que eres un miserable y digno de lástima, y pobre, ciego y desnudo, te aconsejo que de mí compres oro refinado por fuego para que te hagas rico, y vestiduras blancas para que te vistas y no se manifieste la vergüenza de tu desnudez, y colirio para ungir tus ojos para que puedas ver”.
RECUERDA, CUANDO VAMOS A UN SUPERMERCADO SALIMOS CON LA COMPRA DE LO QUE BUSCAMOS. SI EL CARRITO SERÍA PARA LLENARLO DE UN RECUENTO DE TU VIDA, ¿SALDRÍA LLENO O SALDRÍA VACÍO? ¿RESISTIRÍA EL FUEGO O SE QUEMARÍA EN EL INTENTO? CON LO QUE HACES DÍA A DÍA, ¿DAS LA GLORIA A DIOS O BUSCAS TU PROPIA “GLORIA”? PARA QUE TODA NUESTRA VIDA TENGA VALOR AL FINAL, ES IMPRESCINDIBLE QUE EN ESTA PARTE DE NUESTRA EXISTENCIA ACEPTEMOS A CRISTO JESÚS COMO ÚNICO Y SUFICIENTE SALVADOR, REY Y SEÑOR. ¿YA LO TIENES CONTIGO?
Dios te bendiga,
Luis Manuel Polanco Schott
